Antojos para alejar la tristeza
Cuando asoma a tu vida la tristeza, consiéntete, o mejor, déjate consentir por el amor que siempre cuida de ti
Cuando asoma a tu vida la tristeza, consiéntete, o mejor, déjate consentir por el amor que siempre cuida de ti
Habla con los ojos, les dije un buen día a los que esperaban escucharla hablar como los mortales; si pudieran ver lo que yo veo, les decía, comprenderían lo que digo
Aprovecho esta oportunidad para felicitar a todos los Psicólogos, sobre todo, a aquellos con los que compartí quince años la extraordinaria experiencia de la docencia en la primera Escuela de Psicología de Ciudad Victoria
No me puede negar a prestarle mi espacio en esta ocasión a mi nieta, tenía algo que compartir con todos nosotros, tal vez para muchos lo más importante sea tocar otros temas
Caminar solo, no lo aconsejo, ni al peor enemigo, pues fácil resulta perderse por el camino del mal, escondiéndose de la luz como un animal temeroso, herido y perseguido
Has un esfuerzo y recuerda cuándo fue la primera vez que sentiste ésta desesperación, que al inicio fue leve, poco frecuente y controlable, y que ahora, es todo lo contrario
Hay machas que no se ven porque se llevan tan dentro de nosotros, pero se sienten más que las que se pueden ver; hay manchas, que sólo con amor se quitan
Y me dejé llevar por la fuerza del viento, que sin ser violento, me acercaba más a la paz que reclamaba mi angustiado y estresado cuerpo, que más no podía con la rigidez del pensamiento
Ayer estuve contigo, madre mía, y como otras veces, dormías profundamente, te hablé al oído y no percibí ninguna señal de que estabas conmigo, deseé entonces que tus sueños fueran los más maravillosos de tu vida
Apenas está clareando el día y los autobuses vienen atestados, ojalá encuentre un asiento, era en ese momento mi deseo, porque dormir parado mientras llegaba a la Universidad era todo un milagro