Quiero mantenerme encendido para disfrutar todo lo que dejé pendiente, quiero fuerza, quiero seguir teniendo una identidad entre la gente, quiero libertad para pensar lo que verdaderamente vale la pena, quiero dejar de pagar una condena que no debía.
El sábado escribí para Dios y para ella, a mi Señor le hablé sobre mis tribulaciones y a ella, sobre mis frustraciones, y como Jesús escucha al que le habla, por su voluntad divina movió la estabilidad de mi equilibrio físico, mental y espiritual