Papa Francisco, un año después: fe, milagro y legado en el boxeo
Se está cumpliendo un año del fallecimiento del Papa Francisco, justo cuando ejecutó un milagro más, de los muchos que sin duda lo llevarán a ser reconocido como Santo en un futuro cercano.
Si recordamos lo que sucedía a mediados de abril de 2025, el Santo Padre estaba muy enfermo; se encontraba en terapia intensiva y se esperaba en cualquier momento que sucediera lo inevitable. El milagro sucedió: el Papa Francisco se recuperó y el mundo pudo escuchar su último mensaje durante la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro, el domingo 20 de abril, acompañado de un recorrido muy emotivo por toda la plaza en ese Domingo de Resurrección. El Papa Francisco falleció a las 7:35 de la mañana siguiente.
Se cumple un año también de la inauguración del torneo de boxeo profesional más importante que haya existido: el Riyadh Season WBC Boxing Grand Prix, la Copa Mundial de Boxeo Profesional. Este fue uno de los grandes sueños de mi querido padre, José Sulaimán, y que se logró hacer realidad gracias a la participación de Turki Alalshikh, quien aceptó llevarlo a cabo en Arabia Saudita el año pasado.
Fueron cinco etapas, iniciando en abril y con la gran final el 20 de diciembre en Riyadh.
Esta primera etapa, del 17 al 20 de abril, fue uno de los retos más grandes que hemos logrado conquistar. Sucedieron muchas cosas para poder llegar a sonar la primera campanada e iniciar así la Copa Mundial.
El proceso de registro y selección de los 128 peleadores, 32 por cada una de las divisiones, seguido por el proceso de evaluación y alta médica y licenciamiento de cada uno; tramitar visas y emisión de boletos de avión de más de 400 personas, además de todo lo relacionado con la logística ya en tierra.
Fueron cuatro días de trabajo impensable, ya que por la mañana se realizó el pesaje y revisión médica de los 32 combatientes de la división en turno; después de un breve desayuno partíamos a la arena para sancionar los 16 combates de ese día, terminando a medianoche.
Así fueron cuatro días consecutivos, con una heroica actuación de todos los equipos de trabajo: SELA, la agencia local encargada del evento; DAZN, la plataforma encargada de producir la señal que llegó a todo el mundo; OPI, que fue la compañía promotora de boxeo; IBMC, agencia encargada de la administración de vestidores y ringside; SABC, la comisión de boxeo de Arabia Saudita; y todo el equipo del WBC, incluyendo supervisores, inspectores, jueces, réferis y staff.
Al sonar la campanada final todos estallamos en júbilo y se dio un fenómeno que nunca había visto: todos los equipos de trabajo nos subimos al ring a celebrar con abrazos, risas y lágrimas, momento épico que se repitió al término de cada una de las etapas.

Esta primera etapa fue precisamente durante la Semana Santa; ahí la observamos de la mejor manera posible, pero sumergidos en un trabajo incansable. Esa noche organizamos una cena de despedida donde, aun estando exhaustos, disfrutamos de incontables historias y anécdotas que todos compartíamos; finalmente llegó la despedida, ir a dormir unas cuantas horas para emprender el camino de regreso a casa.
Nunca olvidaré la llamada que recibí a las pocas horas de haberme acostado. Era Salvatore Cherchi, promotor italiano queridísimo mío; lloraba como niño diciéndome repetidamente: “Murió el Papa Francisco”.
La gran felicidad y celebración por el éxito del Grand Prix se extinguió con la impactante noticia. Fue un viaje largo y triste.
Gracias a la invitación de mi hermano Héctor y a la amistad con Adrián Pallarols, tuve la fortuna de vivir momentos inolvidables con el Santo Padre Francisco. Encuentros íntimos que marcaron mi vida y atesoro en silencio.

El Papa Francisco nos encomendó, entre otras cosas, promover valores a los jóvenes del mundo por medio del boxeo a través del Consejo Mundial de Boxeo. Esta labor la llevamos con pasión y entrega por muchos países, con activaciones, actividades y acciones que sin duda han tocado a miles de personas. Hoy que termina el año de luto, inicia la nueva etapa que implementaremos en toda la plataforma del WBC: seguir los deseos del Papa Francisco, inspirados en su amor por la vida, por los jóvenes, por la inclusión y la misericordia.
¿Sabías que…? Estamos muy cerca de celebrar dos aniversarios históricos para la humanidad y con gran entusiasmo nos estamos sumando en apoyo incondicional. El año 2031 marca el 500 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y desde ahora se están llevando a cabo una diversidad de acciones para celebrar a nuestra Virgen, incluyendo un recorrido a nivel mundial de imágenes de la Virgen y San Juan Diego. También, el año 2033 marca los dos mil años del nacimiento de Jesús.
Anécdota de hoy… El amor especial hacia el Papa Francisco inició con un milagro que la familia Sulaimán Saldívar vivió. Nuestro querido campeón mundial, el argentino Sergio “Maravilla” Martínez, fue invitado a una audiencia privada con su compatriota, el Papa Francisco. Sergio, muy emocionado, accedió, pero pidió la oportunidad de que fuera acompañado por mi papá, su querido Don José.
Mi papá tuvo que cancelar su viaje, pues se le detectó un problema médico y, por lo mismo, tuvo que viajar para su operación al hospital UCLA de Los Ángeles. Un día después de la operación cayó en coma; llevaba 18 días en ese estado cuando sucedió la audiencia del campeón con el Santo Padre.
Sergio pidió por la salud de Don José. El Papa pidió algo que perteneciera o tuviera relación con él; Sergio le dio el certificado de campeón mundial que llevaba consigo. El Papa rezó una y otra vez mientras realizaba dobleces al papel; terminó pidiendo que se le hiciera llegar de inmediato.
Miguel De Pablos, quien acompañó a Sergio, de inmediato lo mandó por mensajería. Recibimos el papel el 20 de octubre y mi mamá lo colocó debajo de la espalda de mi papá. A las pocas horas, mi papá abrió los ojos e inició una recuperación en la que lo pudimos disfrutar más de dos meses y así poder despedirnos dignamente de él, tiempo en el que también lo visitaron amigos y campeones como Muhammad Ali, Mike Tyson, Chávez, Leonard, el ingeniero Carlos Slim y muchísimas más personas muy queridas.