jueves, 1 de octubre de 2026
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Macarena García y el reto de entrar al universo de Timbiriche

Macarena García y el reto de entrar al universo de Timbiriche

Siendo la tercera generación de un linaje de grandes actrices, Macarena García no solo aprendió de su abuela, Anabel Gutiérrez —estrella del cine de oro mexicano—, y de su madre, Amairani, el oficio de la actuación, sino también lo que significa ser mujer en el mundo de la farándula. “Ellas eligieron su profesión en una época mucho más complicada, porque ahora el arte se valora más”, expresa con orgullo. “Las admiro porque ellas hicieron el camino mucho más fácil. Tener sus consejos y conocimientos tan a la mano, con los que me protegían en una industria tan complicada, es increíble. Más allá de un aprendizaje actoral, como mujer, me enseñaron bastante”, cuenta Maca en una de las pausas de esta sesión de fotos.

El escenario no fue su único espacio de formación. Macarena también estudió teatro y ballet, dos especialidades que le enseñaron mucho sobre responsabilidad y disciplina, pero también “el valor que tiene poder expresarnos con nuestro cuerpo; que todo toma tiempo y requiere de esfuerzo”. Esa inquietud por levantar la voz encontró otro cauce en Maca sin filtros, el blog que creó en 2019 y que nació, según recuerda, de “una necesidad que tenía para influir de manera positiva en otros adolescentes que, quizá, también pasaban por cosas similares”.

Curiosamente, fue durante la pandemia cuando su carrera tomó velocidad. Control Z y 100 días para enamorarnos la colocaron frente a audiencias distintas y, con ellas, llegaron personajes que igualmente exigían registros muy diferentes. “Eran proyectos para audiencias completamente distintas, personajes diferentes, incluso físicamente. Pero se estrenaron en una época en la que la gente vio muchas series… Todo se acomodó. Creo que fue una coincidencia muy grande que me ayudó bastante”, reconoce.

Ahora, a los 25 años de edad, Macarena García se enfrenta a uno de los papeles que más darán de qué hablar en su carrera: Sasha Soköl, integrante de Timbiriche, en la bioserie homónima de ViX. Y aunque interpretar a una figura tan reconocida podría intimidar a cualquiera, Maca parece haber encontrado en el personaje una razón para sentirse honrada. “Cuando alguien me preguntaba qué personaje iba a realizar en la serie, yo les devolvía la pregunta: ‘¿Cuál crees?’. Y me encantaba que adivinaran, porque Sasha es guapísima, muy fuerte y talentosa. Que encuentren algo de ella en mí, me llena de honor y lo valoro mucho; es muy lindo”, reconoce.

Desde que se anunció el proyecto, los fans de Timbiriche —que hoy abarcan varias generaciones— han seguido cada detalle con atención. Y no es para menos: la serie promete adentrarse en algunas de las historias y dificultades que, por la fama de sus protagonistas, son parte del imaginario colectivo. El problema es que, por ahora, Maca tiene prohibido revelar mucho. “Todo fue abordado con gran respeto, pero para saber si algo sale o no en la serie, pues tendrán que verla. ¿Quién soy yo para hacer spoilers?”, sentencia entre sonrisas.

Lo que sí se sabe es que los integrantes de la banda Timbiriche no estuvieron involucrados directamente en el proyecto y que los actores tampoco tuvieron encuentros con ellos. “Si la producción tuvo o no contacto con ellos, es algo que a nosotros no nos dijeron”, aclara. “Es una historia inspirada en hechos reales, pero ficcionada. Nuestro trabajo principal fue estar bajo un gran guion con el apoyo de nuestro director”.

Para construir a sus personajes, el elenco se sumergió en entrevistas, conciertos y todo tipo de material documental sobre Timbiriche. Para Macarena, no era un territorio completamente desconocido: apenas el año pasado, interpretó a una joven Graciela Fernández —esposa de Chespirito— en Sin querer, queriendo (2025). “Es muy loco tener la oportunidad de participar en dos bioseries. Me siento muy agradecida”, confiesa. Aunque más allá de la coincidencia, ambas experiencias parecen haberle reafirmado una filosofía sobre su oficio: “Algo que yo siempre he tenido claro es que el personaje quizá se llama Natalia en [la serie dramática] Control Z y no está basado en alguien de la vida real, pero tal vez, a alguna persona le puede resonar su historia. Entonces, la dignidad y el respeto que les entrego a los papeles que interpreto siempre son los mismos, como si todos contaran algo real”.

Graciela, además, le permitió experimentar con la transformación física y viajar a otra época. “Me ayudó a vivir este mundo de usar lentes de contacto y cambiar de época, y fue muy divertido; ahora (con Sasha) pude divertirme en una época distinta”, nos platica.

Y es que si hay algo que resulta imposible separar de Timbiriche es la estética. La moda que el grupo impuso en los años ochenta es esencial de su legado y, por supuesto, uno de los elementos que más curiosidad despierta alrededor de esta bioserie. “Había cosas muy icónicas que valía mucho la pena recrear. Muchos vestuarios y peinados están inspirados en estas referencias que vimos de aquellos años, otros sí intentaron ser lo más exactos posible; pero incluso nosotros no somos copias idénticas de quienes estamos representando, porque importaba más la esencia y la verdad del personaje”, explica.

Al frente del proyecto está Beto Hinojosa, director de la exitosa bioserie del cantante Luis Miguel, protagonizada por Diego Boneta. Para Maca, trabajar con Hinojosa fue una de las grandes sorpresas de esta producción. “Beto es uno de los regalos más increíbles que me ha dado mi trabajo y, de verdad, estaré siempre agradecida con él. Es amoroso, respetuoso, dedicado; disfruta mucho lo que hace y hacerlo bien, cuidando a sus actores en el proceso. Desde antes de iniciar con las grabaciones, Beto me expresó libertad y, a la vez, una gran contención”, describe.

Hinojosa también entendió que para narrar la historia de un grupo como Timbiriche no bastaba con que los actores aprendieran sus líneas; necesitaban construir entre ellos una complicidad que se sintiera real. Por eso, decidió llevarlos a Uruguay y aislarlos durante meses para que ensayaran, convivieran y se conocieran de una manera poco habitual para un elenco. “Fue una locura y, a la fecha, no sabemos si todo fue un plan maestro de Beto, porque con la inteligencia que tiene, no lo dudaría ni un segundo”, dice Maca entre risas. “Desde que llegamos, empezamos con un montón de talleres actorales; además, nos enseñaron a bailar como se bailaba en aquella época y tuvimos clases de canto… De la nada, pasamos de hacer un callback juntos a vernos diario en Ciudad de México; luego nos subieron a un avión y nos mandaron a Uruguay. Además, creo que vivimos la fantasía Zack y Cody porque en un punto, estuvimos en un hotel por casi cinco meses”.

Un ensamble actoral al estilo de la banda Timbiriche

La convivencia fue, literalmente, parte del método. “Normalmente, cada uno tiene su espacio, pero nosotros ¡teníamos un camper enorme para todos, hombres y mujeres! Poco a poco, fuimos organizando nuestras dinámicas: acá pone sus cosas, tal y aquí tal; las niñas se cambian acá, los niños se cambian allá… Así con todo”, recuerda entusiasmada.

El resultado fue una especie de familia improvisada. “Al final, éramos como hermanos, conviviendo todo el día. Se hizo un grupo bien padre, unido, y esa complicidad se nota en la serie. Creo que eso es lo que más representa a Timbiriche: el amor que hay entre los integrantes”, asegura.

Curiosamente, uno de los mayores retos para Macarena García no fue aprenderse los movimientos, recrear los peinados ochenteros o meterse en la piel de una estrella del pop. Fue cantar. Algo que podría parecer paradójico para una actriz que lleva tiempo sobre los escenarios de teatro musical como protagonista de Siete veces adiós. “En mis primeros castings (para Sasha), me negué a cantar, decía que estaba ronca. En el callback, decía que tenía gripa”, confiesa riendo. “Y ya que llegó el momento de grabar, nuestra vocal coach me dijo que mi voz podía sumar mucho, que es de las cosas que más inseguridad me daban. Al final, sí se quedó mi voz y fue súper lindo”.

La emoción tiene una razón de peso: las canciones de Timbiriche –incluido uno de los mejores covers de la historia del pop– forman parte de su propia memoria. “Son canciones que canto en la regadera, en el coche, cuando estoy de fiesta. Poder grabarlas fue un privilegio gigante y me siento muy agradecida con Kiko Campos, que es el compositor y el productor musical original”.

Más que descubrir al grupo, Maca se ha reencontrado con él desde otro lugar. “No me pude volver más fan de Timbiriche porque siempre lo he sido”, afirma. “Pero ahora, de repente, le doy al aleatorio de mi música y salta una canción que ya conocía, aunque ahora representa una parte muy linda de mi vida”.

Y, por supuesto, también está el look. “Estamos muy emocionados planeando toda la promoción y creo que es la oportunidad perfecta para hacerme todo el crepé que pueda y todos estos peinados. Tenían un estilo increíble, entonces, poder tomar cosas de inspiración y traerlas a la actualidad es padrísimo”.

Con la expectativa creciendo alrededor de Timbiriche, Maca sabe que, una vez que la serie llegue a la pantalla, habrá algo que ya no estará en sus manos: la reacción del público. Y quizá por eso, su manera de explicarlo resulta muy sencilla. “Creo que es poder regalar una charola de galletas con todo el amor del mundo. Si quien la recibe no le gusta la galleta, pues ya es cosa de cada uno. Yo, de verdad, espero que disfruten verla tanto como nosotros hacerla, la tomen con el respeto y el cariño con el que la hicimos, pero no puedo controlar más allá de lo que sucede una vez que está terminada”.

Macarena García hace una pausa y remata con el deseo que, sin duda, resume todo el proyecto: “Yo espero que sirva para recuperar esa parte nostálgica, lo que les encantó de la banda Timbiriche, y que la disfruten y la pasen tan bien como nosotros al realizar la serie”.