El 1 y el 2
“Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo…”
Leonardo Da Vinci
Hay lecciones de la iniciativa privada que podrían ser aprovechadas por los políticos o por quienes viven de la política, si no fueran tan arrogantes.
Se ahorrarían sus protagonistas buena parte de sus tribulaciones, tropiezos, errores y hasta ridículos, si por lo menos de vez en cuando lanzaran una ojeada a las experiencias que arrojan las historias empresariales. Algunas, verdaderas joyas del sentido común.
Expondré una de ellas, si me permite, en este espacio.
Hará alrededor de dos décadas, la empresa refresquera Pepsicola, hoy sólo Pepsi, ideó una estratagema publicitaria para “robarle” consumidores a su acérrima enemiga, la Coca Cola. La primera era el 2 de ese ramo y la segunda el número 1.
La idea era simple pero brillante: Colgarse de la imagen de su competidor. Ofrecía al público vasos sin logos llenos de su bebida y de su rival. Pedía que se probaran sin ver etiquetas y dijeran cuál de ellas les gustaba más. En realidad no era el objetivo encontrar diferencias, sino usar la preferencia por la Coca Cola para hacer una especie de transfusión de popularidad. ¿Qué hizo la Coca Cola?
No cayó en el garlito.
Jamás respondió ni intentó deslegitimar la intentona y al poco tiempo la Pepsi abandonó esa estrategia, aunque con algunos chispazos posteriores que tampoco le dieron resultados. El objetivo de la Pepsi de elevarse al nivel de la Coca no lo alcanzó y ésta sigue reinando en esas parcelas.
¿En cuáles circunstancias actuales de la política se puede aplicar esta lección de la Coca Cola?
No hay mucho que analizar. En el tema de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.
El número uno en popularidad en México, la presidenta Claudia Sheinbaum, subió al nivel presidencial a la mandataria estatal y le prestó unos guantes. En una pelea simbólica, subió al ring a quien no tenía ni siquiera el rango de retadora.
Día tras día, le han puesto estrados y micrófonos y la han hecho una interlocutora de polendas. Subió tanto de tono este “tete a tete” que ya sumó actores como los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón. El primero con más show que talento, pero el segundo, pese a que no fue ni es un dechado de virtudes políticas y también abusó de sus facultades, aún conserva una indudable influencia en el terreno nacional.
Un saldo es evidente de este galimatías.
La señora presidenta, como sucede prácticamente desde el inicio de su mandato, con todo respeto, sigue sola…
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