Una vieja y nueva historia
No tengo empacho en reconocerlo abiertamente: Tampico es mi ciudad favorita en Tamaulipas. Super favorita si me permiten el exceso, por lo que en ocasiones me gana la pasión en el cariño hacia esa geografía.
Como en el viejo ayer, sigue siendo tierra de oportunidades en muchos aspectos que encuentran su epicentro –no descubro nada nuevo– en el turismo. Representa esta industria un pilar de su economía multifacética y por lo tanto de su desarrollo, lo que entendemos todos, pero al parecer los residentes de ese idílico puerto, no.
¿Por qué esa percepción?
Hasta ahora, un proyecto para edificar un hotel de 5 estrellas o Gran Turismo en esos lares enfrenta una oposición, muy organizada por cierto, de un amplio sector jaibo, sobre el argumento de un potencial daño ambiental en la Laguna del Carpintero, donde se planea la sede de la construcción, efecto que rechaza la alcaldesa Mónica Villarreal, quien apunta que la invasión a ese vaso sería minima porque abarcaría sólo 3 hectáreas de las 150 que posee ese cuerpo acuático. Aún así, la resistencia a ese desarrollo sigue siendo tenaz.
No sé cómo se resolverá esta disparidad de criterios, pero lo que sí me queda claro es que no es la primera vez que se presentan circunstancias similares. Y hasta ahora ninguna de ellas ha podido concretarse por lo que señalé líneas arriba: Parece que los únicos que no valoran el efecto positivo del desarrollo económico en su terruño son los propios tampiqueños.
Va un somero recuento de proyectos que duermen en gavetas de algún escritorio, por la negativa social a llevarlos a cabo:
En 2007, al final de la segunda administración del priísta Fernando Azcárraga, fue desechada la construcción de un acuario, un centro comercial y un hotel en alrededor de 16 hectáreas, El proyecto implicaba el retiro de manglares de la zona prevista. La respuesta fue que artistas y empresarios –por coincidencia muchos de ellos panistas– protestaron contra la obra y lograron frenarla.
Vendría otro fracaso similar: En 2013, en el gobierno municipal compartido por Magdalena Peraza y Gustavo Torres, un Parque Ecológico que ocuparía 16 hectáreas de manglar se topó con un amparo y una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en 2018 ordenó la restauración del ecosistema. Para atrás la obra.
Faltaba otro tropiezo: Un nuevo proyecto para un acuario fue presentado a finales de octubre de 2019 por el entonces alcalde Jesús Nader. Todo parecía caminar bien y se anunció que las obras iniciarían en 2022. Hasta ahora sigue el proyecto vivo pero no ha avanzado más allá de un documento y de buenas intenciones.
Insisto: No tengo idea de cómo se definirá ahora el tema del hotel en la misma laguna, pero es evidente que el obstáculo principal del desarrollo turístico propio de Tampico sigue empantanado por una razón o sin razón según se vea, ejemplificada en la famosa cubeta de las jaibas:
Las que están a punto de salir son jaladas por las de abajo, para que no logren lo que las demás no pueden hacer…
CERO TOLERANCIA
El tratamiento que dio la UAT a un incidente registrado con un alumno de la Facultad de Medicina Veterinaria es un corte a prácticas del pasado y la apertura de una puerta a la transparencia en algo fundamental: Terminó para nuestra máxima casa de estudios la política de silencio sobre lo que sucede en su entorno.
La dirección del plantel entabló comunicación directa con la familia del estudiante para poner a su disposición el apoyo logístico, administrativo y de acompañamiento necesario, además de subrayar en voz del director, Octavio Merino Charrez, que estas prácticas no forman parte del calendario académico ni están autorizadas por la institución. En otras palabras, una postura de cero tolerancia ante cualquier riesgo a la integridad de su comunidad escolar. Enhorabuena…
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