PRI; Calladito te ves más bonito
En Morena no quieren dejar pasar el tema del exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca. Y están decididos a aprovechar todos los recursos que tengan a su alcance para lograr, como ellos dicen, que se haga justicia.
En el Congreso del Estado, el presidente del órgano legislativo fue más allá. No sólo habló del proceso, sino que convocó públicamente a la ciudadanía a denunciar. En su “mañanera legislativa” pidió que quien tenga información, pruebas o haya sido víctima de presiones durante el sexenio anterior, acuda a las autoridades.
Por su parte, la dirigente estatal de Morena, María Guadalupe Gómez, también salió a rueda de prensa para celebrar la resolución y subrayar que la ley está por encima de intereses particulares. El mensaje que quiso dar fue de cero privilegios y cero excepciones.
Pero mientras unos hablan fuerte, otros prefirieron quedarse calladitos.
El dirigente estatal del PRI, Bruno Díaz Lara, dijo que su partido no intervendrá y que serán las instituciones quienes determinen culpabilidades o inocencias, sin persecución política. Y claro, calladito se ve más bonito.
Porque si hablamos de historia reciente, a los priistas no les queda mucho margen para opinar. Tamaulipas arrastra un legado complicado con sus ex gobernadores.
Manuel Cavazos Lerma fue investigado en su momento por presuntos nexos con la delincuencia y lavado de dinero. No hubo condena firme, pero las carpetas existieron.
Tomás Yarrington Ruvalcaba fue detenido en Italia, extraditado a Estados Unidos, se declaró culpable de lavado de dinero ligado al narcotráfico, cumplió prisión en Texas y hoy enfrenta procesos en México.
Y, finalmente, Egidio Torre Cantú también fue investigado por presuntos desvíos y señalado en denuncias por encubrimiento y asociación delictuosa. Este fin de semana, por cierto, reapareció en Monterrey, en una reunión privada con excolaboradores.
Es decir, si revisamos los últimos cinco exgobernadores de Tamaulipas, prácticamente todos han sido investigados por corrupción o por presuntos vínculos con el crimen organizado. Cuatro de ellos priistas. Y uno panista hoy bajo la lupa.
La alternancia política no rompió el patrón de señalamientos. Cambiaron los colores, pero las acusaciones siguieron. Y eso habla de décadas de impunidad, violencia política y redes de poder que se reciclan.
Ahora, si a ésto le sumamos que PRI y PAN podrían ir en alianza el próximo año, vaya escenario. Los mismos que hoy guardan silencio podrían terminar caminando juntos.
Por eso los priistas calladitos se ven más bonitos. Acuérdese que en política, la memoria es corta…
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…