Revelan Fallas
El saldo de más de 30 muertos por accidentes carreteros que dejó el período vacacional decembrino, tiene un trasfondo más profundo que sólo la falta de precaución de los conductores de vehículos particulares o de unidades pesadas, al momento de circular por los distintos tramos.
Después de publicar mi comentario editorial de hace unos días sobre las fallas que están presentando las carreteras federales, un exfuncionario de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) se comunicó con esta columnista. Él es alguien que conoce desde dentro cómo se está operando hoy la conservación de carreteras federales. Y lo que explica pone muchas cosas en contexto.
La realidad, dice, es que la conservación de los tramos federales enfrenta severas limitaciones presupuestales, lo que ha provocado un deterioro visible en varios puntos. A eso se suma una gestión poco eficiente de los recursos en los últimos meses, que termina impactando directamente en el mantenimiento y la operación diaria.
Aunque el gobierno federal anunció inversiones récord el año pasado, el rezago acumulado de años previos sigue cobrando factura en tramos críticos.
Y hay otro dato que el ex funcionario aporta que es todavía más delicado; muchos de los accidentes recientes, como los registrados en la carretera Victoria-Zaragoza, involucran unidades de carga que no cumplen con la normatividad físico-mecánica. Camiones en mal estado circulando como si nada, porque los operativos de revisión no se están aplicando con la frecuencia ni el rigor que deberían.
Y aquí está el fondo del problema; no basta con pedirle prudencia al ciudadano al momento de manejar si el gobierno no garantiza carreteras seguras ni vigilancia efectiva. No se puede seguir normalizando que los accidentes ocurran y culpar directamente a las distracciones del conductor cuando hay omisiones graves en las revisiones que están cobrando vidas.
Las carreteras no fallan solas. Fallan cuando no hay presupuesto suficiente o cuando el existente no se ejecuta con eficiencia, cuando la supervisión se relaja y cuando las decisiones se postergan.
Urge no sólo invertir más, sino ejecutar mejor y priorizar tramos de alto riesgo, como los proyectados en el Plan Nacional de Infraestructura Carretera. Y mientras eso no cambie, cada período vacacional seguirá escribiendo la misma historia.
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…