¿Incapacidad o Sensibilidad?
Luego de varios días de quejas, incertidumbre y hasta vergüenza, tras la exhibida pública que le dio la presidenta Claudia Sheinbaum, al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, no le quedó más que reconocer que no se tomó en cuenta la opinión de padres de familia ni de maestros en la reunión plenaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas.
Ahí, junto con los secretarios de Educación de todos los estados, incluido Tamaulipas, acordaron adelantar el cierre del ciclo escolar y prácticamente regalarles a los alumnos casi tres meses de vacaciones, bajo el argumento de las altas temperaturas, pero sobre todo por la organización del Mundial de Futbol del que México será sede.
Mario Delgado anunció la decisión con bombo y platillo, acompañado de fotografías donde aparecían todos los secretarios estatales sonriendo y aplaudiendo la propuesta, sin imaginar el problemón que se les venía encima.
Y es que padres de familia, maestros, escuelas privadas, COPARMEX y organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia pusieron el grito en el cielo. Y no era para menos. La medida implicaba recortar casi 30 días efectivos de clases, cuando precisamente lo que más necesita México es reforzar la educación y recuperar el aprendizaje perdido tras años complicados.
La mala decisión dejó algo todavía más delicado al descubierto, la falta de comunicación entre la SEP y la Presidencia. Horas después, la propia presidenta tuvo que intervenir ante la ola de críticas y prácticamente echar abajo lo acordado.
Ya con la cola entre las patas, los secretarios de Educación volvieron a reunirse este lunes para revisar y reajustar la propuesta, reconociendo su error y buscando ahora sí tomar en cuenta la opinión de maestros y padres de familia, y no solo las necesidades logísticas o los errores de planeación de unos cuantos.
Hasta el cierre de esta edición todavía no existe un calendario oficial definitivo para el cierre del ciclo 2025-2026 ni para el arranque del 2026-2027.
Pero más allá del calendario, el episodio abrió un debate sobre este incidente. ¿Fué debilidad, improvisación y falta de capacidad de anticipación dentro del gobierno federal lo que quedó en evidencia? ¿O el incidente mostró a una presidenta sensible a la presión social y dispuesta a corregir decisiones equivocadas antes de imponerlas?
¿Usted qué opina?
Que Dios los bendiga, gracias.
Leo sus comentarios en mis redes sociales.