La difícil labor periodística
Ejercer el periodismo en México sigue siendo una tarea de alto riesgo. Nuestro país es considerado uno de los más peligrosos del mundo para informar, incluso sin estar en guerra. De acuerdo con la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de Reporteros Sin Fronteras, México ocupa el lugar 124 de 180 países, y somos, además, el país más letal de América Latina para periodistas.
La violencia contra la prensa, sumada a la crisis económica de los medios, ha provocado algo igual de grave, la autocensura. El “mejor no publicar para no poner el riesgo mi seguridad o la de mi familia” sigue siendo una realidad en muchas regiones del país.
En Tamaulipas no somos ajenos a este problema. Durante el sexenio pasado se documentaron entre 120 y 150 agresiones contra periodistas; amenazas, intimidaciones, ataques físicos y bloqueos informativos, sobre todo por coberturas relacionadas con seguridad y procesos electorales.
Hoy, hay que decirlo, las agresiones se han reducido de manera importante, prácticamente a la mitad, aunque no han desaparecido. En lo que va de este sexenio se percibe menos confrontación directa con los medios.
Sin embargo, los principales problemas persisten. Por un lado, la autocensura frente al crimen organizado. Y, por otro, la fragilidad económica de muchos medios locales, que sobreviven con dificultad y dependen de la publicidad, lo que debilita su independencia editorial.
En este contexto, este 7 de enero el gobernador Américo Villarreal Anaya encabezó una comida con periodistas de todo el Estado en Ciudad Victoria, como parte de la conmemoración del Día del Periodista, un evento que ya se ha vuelto tradición.
La reunión fue organizada por el coordinador general de Comunicación Social, Francisco Cuéllar y reunió a comunicadores de medios impresos, digitales y locales. El tono fue de reconocimiento y respeto. Hubo un momento especial para honrar, con aplausos de pie, a los periodistas tamaulipecos que han fallecido recientemente.
El gobernador reiteró su respeto a la libertad de expresión y llamó a un periodismo veraz y crítico, que no aplauda todo, pero que tampoco mienta, y que ayude a los gobiernos a tomar mejores decisiones. Se habló, en un diálogo abierto, de temas como seguridad, agua y el presupuesto 2026.
Sin duda, estos espacios de diálogo son importantes y el reto sigue siendo el mismo, que el respeto a la prensa se refleje todos los días, en la práctica. Porque sin periodismo no hay verdad ni democracia real; sin periodismo la corrupción se esconde, los abusos se normalizan y la gente vive en la oscuridad.
El periodismo no es lujo, es necesidad.
Que Dios los bendiga, gracias. Leo sus comentarios en mis redes sociales…