Los antes y los después
Lo que a continuación expongo no intenta justificar lo injustificable ni esconder lo inocultable.
Le guste o no a algunas personas, es la realidad que, como en toda la frontera mexicana, vive Tamaulipas desde hace 50 años o más y quién sabe cuánto tiempo más seguirá existiendo.
Para tratar de visualizarla, empezaré si me permiten, con la vivencia de un ciudadano fronterizo, un empresario de Matamoros para ser más específico. Cito sus palabras en una plática de café décadas atrás, como las recuerda mi endeble memoria:
“Tenía yo una ferretería y entre los trabajadores destacaba un electricista. Muy bueno por cierto, quien repentinamente me dijo que se iba para otro trabajo”.
“Pasó un tiempo y un día mi esposa me preguntó: ¿Ya viste quién salió en el periódico?…al tomarlo para verlo, el título y foto de la nota me sacudió: El empleado que se había ido de mi negocio, el electricista, aparecía como jefe de un grupo delictivo. Su nombre: Osiel Cárdenas Guillén”.
“No fue eso todo; días después al salir de un restaurante una voz me llamó: Don Jorge, ¿cómo está?…Al volver la mirada ahí estaba: el mismo Osiel, quien rodeado de una decena de personas se acercó para saludarme. –Me da gusto verlo, aquí estoy en la ciudad para lo que se le ofrezca…”
El pasaje viene a colación por lo que desde hace tiempo viven en Tamaulipas muchos ciudadanos honestos, dedicados a su trabajo. Era común y aún pasa en algunas ocasiones, la convivencia forzada e indeseable en una inauguración, un trato comercial, en un festejo, en un restaurante, en la adjudicación de un contrato, con personajes de ese tipo disfrazados de ciudadanos honorables o que lo fueron en alguna etapa de sus vidas.
¿Por qué recordar esto?
Hoy nuevamente intentan manchar nombres y trayectorias de destacados políticos tamaulipecos porque en alguna ocasión conocieron a un empresario, a un ganadero o agricultor, a un exportador o a un emprendedor que en ese momento nadie podía saber que con el tiempo terminaría en actividades ilícitas. Hay muchos casos así.
Y esto es más grave:
El riesgo de ser juzgado con la misma vara que se aplica a quien ahora es un infractor de la ley no es sólo para un político, sino también para gente de bien como Don Jorge, quien conoció a un buen trabajador que acabó como un criminal.
Y no, no se vale manchar una imagen por simple politiquería…
MADUREZ POLÍTICA
Por fin una gota de madurez política. Y en la voz de una diputada local.
La legisladora Deosdady Martínez aportó ayer su percepción sobre un escenario al que prácticamente ningún morenista quiere reconocer: la posibilidad de uns caída en las urnas por la amenaza del divisionismo interno en ese partido en Tamaulipas.
Deberían tomar ese ejemplo el resto de los personajes que giran alrededor de las siglas de Regeneración Nacional y enfrentar abiertamente la guerra intestina que están alimentando quienes intentan amarrar desde hoy un puesto electoral, no sólo desde Morena, sino también desde las filas de sus hasta ahora aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
Quienes dirigen a esa corriente política bien harían en recordar que para resolver un problema, primero tienen que admitir que éste existe.
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