Las mil y una anécdotas
El verdadero motivo que nos impulsa a hablar desesperadamente es porque no queremos dejar ir el tiempo
El verdadero motivo que nos impulsa a hablar desesperadamente es porque no queremos dejar ir el tiempo
Este cuento no termina aquí, terminará cuando Dios así lo disponga
En aquella ocasión, era tanto mi cansancio, que después de un buen regaderazo y ponerme una fresca piyama, me dejé…
Libera tu mente de cualquier sentimiento negativo
Buscaré hasta encontrar la alegría que un día perdí
Árboles que me vieron ir y venir y que yo contemplé siempre
Hace un par de días, le pedí a mi nieto mayor rescatara unos viejos casetes de música que tenía guardados…
Me quedé pensando qué contestarle ya que no quería hacerlo sin tener argumentos comprobables
Bendice Señor a nuestra familia y bendice todos nuestros Domingos Familiares.
A 41 años de haber iniciado mi trabajo como servidor público han sido más las satisfacciones recibidas que las penas sufridas