Supe entonces tu nombre ¡oh bella flor! y en mi mente todo pasado se borró, sólo el presente y tu nombre persistía. Llegó mi mano temblorosa a rozar la tuya, y como si existiera una gran fuerza, en un segundo las unió.
Realmente resulta decepcionante estarte formando en la fila para que te digan que urge un procedimiento quirúrgico de alto riesgo, y vayas con la mal encarada y te diga que cardiología te verá el 17 de septiembre.