Cuando fui joven el tiempo no fue mi medida para limitar o expandir el daño o el beneficio de mis experiencias, hoy no sé si la madurez ha traído consigo el regalo de la sabiduría, porque si así fuera, creo que no le permitiría a las emociones negativas, que además de dañar la sensibilidad de mi corazón, pudiera dañar mi espíritu.
Y si fuéramos más meticulosos, podríamos ver que muchas de estas problemáticas tienen el mismo origen: el sobrepeso, el comer en demasía o no cuidar el peso ideal corporal, pues.