Ana Luisa García
Presencia
Doña Elba Esther Gordillo vuelve a las andadas
Este domingo la atención de la clase política de diferentes colores debió estar centrada en la asamblea celebrada por el nuevo membre que impulsa Elba Esther Gordillo Morales
Este domingo la atención de la clase política de diferentes colores debió estar centrada en la asamblea celebrada por el nuevo membre que impulsa Elba Esther Gordillo Morales
El sistema Justicia de Estados Unidos liberó a Jesús Zambada García conocido como “El Rey Zambada” lo mismo que a Lucero Guadalupe Sánchez mejor conocida como “La Chapodiputada”
No todo cielo gris se traduce en amenaza de tormenta, de pronto sale el sol y la claridad del día regresa, pero siempre habrá de quedarnos la sensación de que lloverá en cualquier momento
No es por intrigar, pero el gobierno de la ‘Cuarta Transformación’, encabezado por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, cada vez se parece más a los que antecedieron, en eso de hacer ‘alianzas’ con los poderosos, económicamente hablando.
El internet cambió el mundo, globalizó personas y servicios. Da cuenta de todo lo que se supone es de interés en la red
Hacer el bien sin mirar a quien, que no nos importe el recibir nada a cambio por nuestra entrega, eso debería de darnos tranquilidad ante la ansiedad que nos causa el sentimiento de no ser compensados de manera emocional por la gratitud que esperamos de los demás.
Así es como la ley, la ley evangélica, no se convierte en un nuevo peso, aún más difícil de llevar, sino en un verdadero acontecimiento de salvación.
Por ejemplo, un usuario ganará luego de 20 intentos, cuando puso las monedas que cubran el valor del peluche y deje margen de ganancia. La garra se programa para que el usuario no pueda predecir cuándo va a ganar. Se programa para hacer creer que estuvo a punto de ganar; se atrapa al muñeco, lo eleva y lleva a la salida, y sin razón, lo deja caer. Se programa cómo caerá la garra y luego de cierto número de intentos, otorga el premio que se ha tratado de atrapar.
La cuarta transformación requiere dejar el rezo y la retórica vacía. La cohesión social, creo, se nutre de la sensibilidad por la necesidad del tercero, al actuar: no al hablar. Pero para actuar hay que primero tener empatía…
Perdóname madre, le diría el después aquel hijo arrepentido y sentenciaba: Qué bueno que Dios te dio un sólo hijo, no me imagino verte padecer por la infamia del desamor del hierro mortal de diez puñales.