Lo mismo me pasaba con mis hermanos quienes trataban y siguen tratando apasionadamente temas sobre autos, la afición a la pesca, o algún deporte, en fin, me quedé con pocos amigos, y noté que existía en ellos una afinidad para entablar conversaciones más analíticas sobre lo sencillo.
Con el papel ocurre lo contrario. La transición no la impulsa reuniones de mandatarios políticos, impuestos que castiguen a los consumidores de papel, ni subvenciones a la digitalización. Es un proceso de cambio natural del mercado sin necesidad de coordinación superior, a través del “orden espontáneo” que se da a lo largo de la historia.