Durante años, las empresas de redes sociales han rebatido las acusaciones de que perjudican la salud mental de los menores mediante decisiones de diseño deliberadas que les crean adicción a sus plataformas y no los protegen de los depredadores sexuales y los contenidos peligrosos.
Ahora, estos gigantes tecnológicos tienen la oportunidad de defender su postura en tribunales en todos Estados Unidos, incluso ante un jurado por primera vez.
Algunas de las compañías más importantes, desde Meta hasta TikTok, enfrentan juicios federales y estatales que buscan responsabilizarlas por dañar la salud mental infantil.
Las demandas fueron presentadas por distritos escolares, gobiernos locales, estatales y federales, así como por miles de familias.
Hay dos juicios en marcha en Los Ángeles y Nuevo México, y se esperan más. Estos enfrentamientos en los tribunales son la culminación de años de escrutinio sobre la seguridad de los niños en las plataformas y sobre si decisiones de diseño deliberadas las vuelven adictivas y ofrecen contenido que conduce a la depresión, a trastornos alimentarios o al suicidio.
Los expertos consideran que este ajuste de cuentas recuerda a los casos contra los mercados del tabaco y de los opioides, y los demandantes esperan que las plataformas enfrenten resultados similares a los de los fabricantes de cigarrillos y las farmacéuticas, las farmacias y los distribuidores.
Los resultados podrían poner en entredicho la protección que ofrecen a las empresas la Primera Enmienda y la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, que protege a las tecnológicas de responsabilidades por el material publicado en sus plataformas.
También podrían tener un costo elevado en honorarios legales y acuerdos extrajudiciales. Y podrían obligar a las redes sociales a cambiar su forma de operar, con la posible pérdida de usuarios y de ingresos publicitarios.