El despertar.
Hoy moviste mis manos, ellas hablaron por mÃ,
después mi mente se aclaró y surgió la palabra,
y la palabra eras Tú, motivando la inspiración,
y el encuentro fue una oración salida del corazón.
Hoy ya no pude negarte, temiendo la persecución,
hoy quise saber quién soy y cuál es mi fortaleza,
no pude ocultar la razón de la inusual entereza
de persistir en ser aprendiz de tu divina lección.
He seguido tus huellas para lograr la redención
y liberarme de la negación de ser tan obstinado,
quiero obtener tu gracia y tu perdón y ser liberado
de la esclavitud del pecado que nubla la razón.
IlumÃname Señor, con la luz de tu bendito amor,
aléjame de mis impulsos ciegos e irracionales,
guÃame con la verdad que emana de tu doctrina,
que nunca termine en mÃ, la luz de tu sabidurÃa.
Dios mÃo, permÃteme seguir caminando a tu lado,
acogiendo con gozo en mi corazón tu palabra,
déjame tomar del agua viva para saciar mi sed,
para tener fe y confianza y que reine la esperanza.
Aleja Padre, mis temores cuando el cielo se nuble
que siempre vea en ello, una señal, con alegrÃa
para alejar el mal que nos asecha en la oscuridad,
y ayúdanos a combatir nuestra falta de humildad.
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