“El amigo fiel es una defensa poderosa; quien lo halla, ha hallado un tesoro. Nada hay comparable con el amigo fiel; ni hay peso de oro ni de plata que sea digno de ponerse en balanza con la sinceridad de su fe. Bálsamo de vida y de inmortalidad es un fil amigo, y aquellos que temen al Señor lo encontrarán. Quien teme a Dios logrará igualmente tener buenos amigos; porque estos serán semejantes a él. (Eclesiástico 6:14-17)

Hay quienes clasifican a sus amigos como de primera, de segunda y de tercera, y dicen: Todos son amigos, pero los de primera son los más cercanos con los que crecí en el barrio, los de segunda fueron compañeros de escuela y los de tercera son de ocasión; más, yo pienso que no debería de ser así, para mí no existe una clasificación, mucho menos se le podría decir a un amigo, que es bueno, malo o regular; se es amigo y esa palabra indisolublemente está ligada al amor, eso lo dice todo. Yo amo a mis amigos, a los presentes y a los ausentes, a los que conozco, y a los que sienten en su corazón que soy amigo, aunque no tengamos contacto físico, me basta saber que están conmigo cuando escribo, cuando saludo, cuando comparto una idea, un pensamiento una acción que activa de manera espontánea un sentimiento solidario que nos hermana y nos convierte en familia.

Los amigos podemos tener malos momentos, en ocasiones podría no agradarnos las respuestas que nos dan quienes nos aman, porque simplemente riñen con nuestra forma de ser, pero jamás abandonaría a un amigo cuando me necesita.

Quien tiene un amigo tiene con él un tesoro invaluable, debemos de cuidar a nuestros amigos como nos cuidamos nosotros mismos, desearle siempre lo mejor y alegrarnos con sus triunfos y entristecernos con sus derrotas, siempre tener una comunicación oportuna, franca, que la honestidad esté siempre por encima de cualquier interés insano, de las mentiras o los malos entendidos.

“El precepto mío es, que os améis unos a otros, como yo os he amado a vosotros. Que nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15:12-13).

Dios Bendiga a nuestra familia, donde también abundan los amigos, Señor danos amigos, Señor danos buenos amigos en la fe. Dios bendiga todos nuestros Domingos Familiares.

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