Aun cuando las bajas temperaturas ponen en riesgo la vida de personas en situación de calle, la Coordinación Estatal de Protección Civil reconoce que no puede obligarlas a resguardarse en refugios temporales, dejando al descubierto una alarmante contradicción entre la protección de la vida y el respeto a los derechos humanos.
Luis Gerardo González de la Fuente, coordinador de Protección Civil en Tamaulipas, fue claro al señalar que no existe facultad legal para trasladar por la fuerza a nadie, aun cuando el termómetro marque niveles bajo cero.
“Obligado, no. Es como si yo te digo vámonos y te obligo a ir a un lugar, no se puede. Se les invita, claro, sobre todo en temperaturas extremas. Si están en la vía pública podemos apoyarlos incluso con la Guardia Estatal para llevarlos a un refugio temporal, pero no podemos obligar a nadie a salir”, explicó el funcionario.
La situación se vuelve crítica durante frentes fríos severos, cuando personas duermen en la vía pública, exponiéndose a hipotermia y otras complicaciones. Aun así, la decisión final siempre recae en la persona, aunque ello implique un riesgo evidente para su salud.
González de la Fuente descartó que el problema sea falta de capacitación del personal, sino la desconfianza y negativa de quienes viven en la calle, muchos de los cuales temen ser trasladados a otros sitios o perder sus pertenencias.
“Los refugios están listos. Los 43 municipios cuentan con espacios habilitados, se realizan operativo carrusel, se les brindan bebidas calientes, alimentos y cobijas. Pero muchas personas simplemente no quieren”, insistió.
El coordinador reveló que incluso hay personas con domicilio fijo que, ante el frío extremo, aceptan el apoyo; sin embargo, quienes viven permanentemente en la calle suelen rechazarlo, pese a los riesgos.
El debate revive en medio de posturas internacionales, como un reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que permite prohibir acampar en la vía pública si existen alternativas de refugio, aunque en México prevalece el principio de que los adultos pueden tomar decisiones propias, aun cuando estas pongan en peligro su integridad.
Mientras tanto, Protección Civil permanece en alerta, con refugios listos, pero con una realidad innegable: ante el frío extremo, la autoridad solo puede invitar, no salvar a la fuerza.