El Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM) calificó como “imposible” que el flujo de remesas que llega a la entidad sea utilizado por grupos criminales para el blanqueo de capitales.

Juan José Rodríguez Alvarado, titular de la dependencia, señaló que los filtros de seguridad del Banco de México y las normativas financieras de Estados Unidos dificultan que dinero de procedencia ilícita pueda movilizarse a través de este mecanismo.

Explicó que las operaciones están sujetas a topes máximos de 2 mil 500 dólares por día, cifra que contrasta con la realidad de los envíos que reciben las familias tamaulipecas.

En la entidad, alrededor de 225 mil familias dependen de estos recursos, con transferencias que generalmente no superan los 500 dólares por operación.

“Estamos hablando de 400 a 500 dólares por envío”, precisó el funcionario, al señalar que el promedio anual por familia ronda los 5 mil dólares, montos que —dijo— resultan poco atractivos para las dinámicas del crimen organizado y que además se encuentran plenamente registrados en el sistema financiero.
Rodríguez Alvarado subrayó que el señalamiento de que las remesas puedan utilizarse como fuente de dinero ilícito carece de sustento operativo, ya que implicaría vulnerar simultáneamente los mecanismos de control bancario de ambos países.

“Siempre se ha dicho que las remesas son una vía para enviar dinero sucio, pero es difícil que se violen los esquemas financieros de Estados Unidos y luego los de México. Yo soy de la idea de que es imposible que lo hagan por ese medio”, sentenció.

El titular del ITM agregó que la proporción del ingreso que los migrantes envían a sus familias es relativamente baja. De acuerdo con sus estimaciones, los connacionales remiten en promedio solo el 11 por ciento de lo que perciben, mientras que el resto sigue circulando en la economía de Estados Unidos.