¿Acaso el mundo necesitaba nuevas canciones de U2? Hay quienes dirán que sí y estarán exultantes escuchando el nuevo EP Days of Ash que acaba de lanzar la banda irlandesa de manera sorpresiva. Otros dirán que no, que ya dieron todo lo que tenían para dar y que es mejor recordarlos por sus grandes discos sobre todo aquellos de los ochenta, alguno que otro de los noventa y, con menos entusiasmo, canciones aisladas de este siglo. Pero, en uno de esos giros planetarios, U2 regresó con seis canciones como anticipo de lo que será un disco completo para fin de año. O sea: el mundo quiera o no tendrá que convivir con la voz de Bono un tiempo más.

El cantante, que históricamente sufrió cierto embate injusto por su buenismo político, ingresó a la autopista del pop con sus secuaces históricos Larry Mullen jr., Adam Clayton y The Edge para acelerar por el carril rápido atiborrado de autotune, mañerismos R&B y máquinas modernas que en dos meses empiezan a echar humo por el caño de escape. Sin demasiados arreglos de chapa y pintura en el chasis, la primera escucha de las nuevas canciones de U2 suenan frescas, mejor logradas y con más honestidad (por lo bueno y lo malo) que la mayoría de lo que la industria mainstream de la música puede entregar hoy. Bono parece más sosegado en sus interpretaciones, Clayton, inconmovible ante las modas, entrega líneas de bajo majestuosamente postpunk; Mullen toca la batería sin maquillajes y, The Edge, sale a reclamar algunas cuestiones pendientes con el sonido de su guitarra. ¿Qué podría reclamar? Que es de alguna manera el padre de esas melodías largas con las cuerdas en tremolo cargadas de reverb y repiqueteantes que hoy muchas bandas presentan como novedosas sin mencionarlo nunca como posible influencia.

El primer tema del EP, “American Obituary”, es una crítica directa a temas de actualidad en los Estados Unidos. Bono y los demás integrantes de la banda compartieron mensajes donde explicaron por qué decidieron lanzar estas canciones ahora, en lugar de esperar al álbum completo previsto para finales de año. “Estas canciones estaban impacientes por salir al mundo; no podían esperar. Son canciones de desafío, de desmayo y de lamento. Los temas de celebración vendrán después… pero ante todo el horror que vemos normalizado a diario en nuestras pantallas, no hay nada normal en estos tiempos locos”, dice Bono con esa costumbre de explicarse siempre, aunque tiene todo su derecho de hacerlo. “Creemos en un mundo donde las fronteras no se borran por la fuerza. Donde la cultura, el lenguaje y la memoria no son silenciados por el miedo”, agregaron en un comunicado de la banda. Definieron el espíritu del EP como una respuesta inmediata a los acontecimientos actuales, inspirado en “personas extraordinarias y valientes que luchan en las líneas frontales de la libertad”.

Como fuera, el EP salió sin marketing ni campaña de difusión. Lo último que habían editado eran una compilación de grabaciones inéditas que quedó afuera de su último disco Atomic City, de 2023. La vida creativa de las bandas como U2 resultan difíciles de resumir. Por eso es mejor empezar por lo último, es decir el EP. Las tres primeras canciones “American Obituary”, “The Tears Of Things” (con aires de Leonard Cohen) y “Song of Future” condensan lo mejor del material, incluso dejan microscópicos a sucedáneos al estilo Coldplay y esas bandas pop americanas para terrazas frente a la playa. Aunque el mensaje de las canciones puede resultar un tanto oportunista, Bono no exagera tanto. Además, es el mismo posicionamiento de la banda desde los años de “Sunday, Bloody Sunday”. No hay contradicción, se toma o se deja. Tal vez, el problema no es U2 sino que los acontecimientos en el mundo exigen siempre un YouToo.

Con la historia de U2 hay demasiado para decir y desdecirse. Una cuestión que llama la atención es que dentro de su abundante discografía los EP a veces son mejores que los LP. Al parecer, hay algo del famoso “menos es más” que a U2 le funciona bien. Como aquellos famosos EP que hicieron de puente vital entre los discos The Unforgettable Fire (1984) y The Joshua Tree (1987).

Este último trabajo, además, según anunció la banda, viene acompañado por un fanzine oficial de la banda, Propaganda, en formato digital (y una tirada limitada en papel). Bajo el título “Six Postcards From The Present Wish We Weren’t Here” (Seis postales del presente, desearía que no estuviéramos aquí), este suplemento detalla las historias detrás de cada canción, como el tributo a Renée Good en “American Obituary”. A ver, el regreso de los fanzines y otros sistemas analógicos de difusión y reproduccion; la puesta en valor del sonido del postpunk y la mirada un tanto nihilista y urgente de la actualidad desde hace algunos años está en manos de las nuevas generaciones del rock, sobre todo británico. ¿U2 viene a reclamar cierta paternidad?

El EP sigue con “Wildpeace”, una pieza de spoke world con Adeola y Jacknife Lee, como invitadas, aunque no se extiende mucho y le da paso inmediatamente a “One Life At A Time”, la mejor canción del EP. Ahí U2 saca a relucir una capacidad melódica que muchos envidiarían, una base profunda y el ingreso y salida de guitarras marca The Edge de un estilo épico que, ahora, está un poco de moda entre cientos de grupos de postpunk, synthpop, coldwave, shoegaze y otras nuevas etiquetas cultivadas en las redes sociales.

El último tema del EP es “YoursEternally” con la colaboración de Ed Sheeran y el cantante ucraniano Taras Topolia. Quizá pueda definirse como el más flojo, pero el que seguramente tendrá destino de difusión masiva. Con un aire a ese rock que acuñaron los ArcadeFire, la canción coloca a esta pequeña obra en forma de EP, de los nada pequeños U2, en un lugar en el mapa. En Spotify, como dato al pasar, vale señalar que U2 cuenta con 21 millones de oyentes mensuales, así que cuidado con aventurarse en señalar que no existen más. O que el mundo no los necesita.