Por una mirada

Con la misma claridad que te vi ayer, te veo hoy,

con estos ojos míos, que vieron en los tuyos la luz

que despertó al poeta dormido en aquel amanecer

y vivir enamorado de por vida de tan bello acontecer,

que me concedió la dicha de conocerte a ti, mujer.

 

Y pensar que todo ocurrió por aquella mirada tuya

que escapó de tu alma inquieta más que enamorada,

para hacer de tu amor la feliz morada en mi corazón,

al renacer cada mañana y sentirte siempre junto a mí,

para iluminarme con la luz y la calidez de tu mirada.

 

Y pensar que más allá del vivir sólo por vivir,

existía la imperiosa necesidad de sentir para vivir

cada segundo de mi otrora solitaria existencia,

para tener la maravillosa experiencia de conjugar

y compartir la esencia armoniosa de nuestras almas.

 

Con la misma claridad que mis ojos reclaman al tiempo

te digo que cualquier momento es vital y oportuno

para hacer de nuestros cálidos cuerpos sólo uno

para fundirnos en la eternidad del valioso elemento,

que por siempre brillará en lo más alto del firmamento.

 

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