Con los ojos del alma

A tu pregunta ¿Me amas? Te contestaré con una mirada, porque una palabra podría no decirte nada, porque en la mirada, podrás asomarte a mi alma y mi alma ha vivido de ti siempre enamorada.

Mas, tú no quieres que te vea, porque aseguras te ves en el espejo de mis ojos y lo que ves ellos no te agrada, aleja ya ese espejismo, a mis ojos siempre serás la misma, la más hermosa, la mujer deseada.

Mi espíritu nunca buscó la perfección del cuerpo, lo atrajo a ti ese sentimiento mutuo de necesitarnos, para hacer de nuestros anhelos una comunión divina, y acompañarnos en el camino, forjando así nuestro destino.

No perdamos más el tiempo en buscar respuestas a lo que nos disgusta, esas son cosas vanas para distraer nuestro objetivo, lo nuestro no fue casualidad y Dios lo sabe, somos la sal que le dio sabor a nuestra existencia, somos la luz que ilumina el camino hacia la anhelada eternidad.

No busquemos engrandecer nuestra vanidad y egoísmo, para mí eres perfecta, recibe pues la abundancia que derrama este corazón que te ama y no preguntes más amada mía, haz que mi alma ya sonría.

Todas las señales que en tu figura celestial aparezcan, no respondas con actitudes negativas, no son ellas el motivo de nuestros males más sentidos, son como los ríos que bajan de la montaña, llevando su vital esencia al mar de nuestros felices días.

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