“La lealtad es el sentimiento más caro, no lo esperes de personas baratas..”

Anónimo

 

Debe ser difícil la profesión de político.

No me refiero a las aptitudes que en teoría deben ser condiciones para quienes en ella medran –que lo admito, muchos poseen– sino en los diversos valores morales que deberían mostrar en esa actividad.

No cansaré al lector con una lista de cualidades. Centraré estas líneas en una sola, la lealtad.

Es este un atributo tan fundamental, que hasta en las familias de la mafia italiana del siglo pasado era considerado la base de todos los demás, concepto sintetizado en una frase: “La lealtad ante todo, menos ante la indignidad”.

Pero no sucede así en la política. Por lo menos en la mexicana.

En cada proceso electoral, sin excepciones, aparecen muestras de la carencia de fidelidad partidaria y de súbitas conversiones de colores y siglas, por quienes se ven así mismos infravalorados. Tamaulipas no es la excepción.

Apenas ayer, se hicieron oficiales dos casos, que citaré por sus nombres de batalla: “Tico” García y “Juanjo” Salazar, El primero hace unos meses ferviente morenista y el segundo militante convencido de las bondades de Movimiento Ciudadano.

Hoy la pareja, en política no hay coincidencias, en un giro preparado desde días atrás, se ha unido con visible urgencia por la vía digital express a Acción Nacional. Obvio, para buscar los dos, una candidatura en el proceso electoral que se avecina. Me pregunto: ¿Conocerán estos personajes por lo menos algunos conceptos del ideario panista?

Lo dudo.

En este escenario, parece que la lealtad debe medirse con varas de varios troncos: el de la ambición personal, el de la búsqueda del poder y el de la ingratitud a sus raíces.

Ojo panistas: El que traiciona una vez, traiciona dos veces…

EL JUEGO DE GANAR-GANAR

Quien ha vivido o por lo menos conocido la historia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, debe apreciar la distancia abismal que separa el escenario de esta casa de estudios vivido tres décadas atrás, de su actual perfil

Sólo describiré un caso para dar un ejemplo de esa diferencia.

Al empezar el gobierno de Manuel Cavazos Lerma, un grupo de alumnos de la UAT irrumpió en las instalaciones del estadio de futbol Marte R. Gómez, donde causaron destrozos severos en protesta por una decisión de la administración estatal en el manejo del inmueble. La historia pudiera parecer una más de ese tipo. Si no fuera por un factor que la hizo inédita: los actos de vandalismo fueron encabezados nada menos que por ¡el rector Humberto Filizola Haces!

El presente da cuenta de la evolución positiva registrada por nuestra Alma Mater, en la postura de la  misma ante el trabajo del actual gobierno del Estado.

El rector Dámaso Anaya hizo público este fin de semana en el informe de avances estatales logrados en cuatro años, un reconocimiento a la gestión del gobernador Américo Villarreal Anaya, resumido en un concepto: este sexenio ha marcado un antes y un después en el desarrollo económico, social y educativo de la entidad. Y la misma UAT es prueba de ello.

Hago mío en este espacio una apreciación del rector, que he manifestado en colaboraciones anteriores: La colaboración institucional de la Universidad con el gobierno estatal ha generado resultados sintetizados en la frase “ganar-ganar”, donde los beneficiados son los jóvenes que están a punto de integrarse a los sectores productivos de Tamaulipas.

 

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