“Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre; y acordémonos que hará a Dios cuenta de su juicio de todas las faltas y de todo el bien y el mal que se habrá hecho” (Eclesiastes 12: 13-14)

Ahora que el invierno se presenta en el hombre, no como una estación que representa un ciclo del año, sino como la última estación donde metafóricamente se equipara con el impacto que el tiempo ejerce sobre la naturaleza humana, haciendo evidente los cambios físicos y mentales característicos de la vejez; la humanidad experimenta un tipo de recogimiento, quietud y cierre de un ciclo natural, que le permite abrirse a la reflexión sobre un tema que, estando presente durante todo el desarrollo de su vida, prefiere no abordarlo, porque no puede controlar el temor que le causa el sólo pensar, que en cualquier momento tendrá que despedirse de todo aquello que ha amado en su vida terrenal.

Jesucristo nos enseña a abordar el final de la existencia sin miedo, viéndolo no como algo definitivo, sino como un tránsito hacia la vida eterna y un encuentro con Dios. Recordemos sus palabras sobre este tema: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Jn 11:25) Esta promesa de Dios nos da una nueva perspectiva, viendo a la muerte como una transición a la inmortalidad y la esperanza.

En las últimas conversaciones de Jesús con los discípulos, le pidió que tuvieran calma en el corazón y les dijo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay” (Jn 14:1-2)

En los cristianos la muerte viene siendo como un sueño pacífico a la espera de la resurrección final. Jesús con su propio sacrificio y resurrección quitó el peso de la condenación, permitiendo que el envejecimiento se viva con la sabiduría de aprovechar el tiempo y la paz de un futuro asegurado.

Dios bendiga a nuestra familia, nos dé sabiduría para aceptar con gozo la promesa de vida eterna que nos ha prometido a todos los que tenemos fe en su Palabra. Dios bendiga todos nuestros Domingos Familiares.

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