Era tan esperado como una palabra de ensueño susurrada al oído, tan especialmente sentido como la llegada de una caricia, que extraviada en el tiempo, acudía al encuentro de un alma perdida; como el contacto sutil de unos besos que por la prisa, dejaron sólo a su paso más seca la superficie agrietada de unos labios resecos.
¿Que cómo es, me preguntas? No lo sé, cuando se está dormido no se tiene control de lo soñado, sólo se vive el momento y como sueño que fue, a detalle no podría contarlo. Mejor pregúntame como era yo, hazlo antes de que pierda el deseo de seguirte contando lo que nunca podrás tú contar, porque claro está, que vives de prisa, y por ello, no habría ni palabra, ni caricia, ni beso, que pudiera hacerte soñar lo que yo tanto sueño.
¿Que cómo se siente, me preguntas? Pues ahora que lo pienso, como un sentimiento muy mío, lo afirmo, porque nació conmigo, y conmigo fue creciendo, abriéndose paso entre tantos deseos, entre tantos problemas, entre tanto silencio. Tal vez, por eso no me entiendan, cómo habrían de hacerlo, si no sienten lo mismo, si van por otro camino buscando respuestas a tus propios anhelos.
A veces sería mejor no pensar tanto, dejar de estar confundido, no sentir que se tiene un compromiso que nadie ha pedido, y por ello, no obliga, porque a nadie le importa quedarse con algo que al leerlo de prisa se condena al olvido.
¿Qué cómo soy? Soy como todos, pero quizá de los pocos que nacieron con un sentido especial en la vida, algo que tal vez de origen, no ha sido mío, por ser ancestral, pero que habrá de brillar por sí mismo, en un tiempo, en un espacio, de una conciencia espiritual.

Correo electrónico:
enfoque_sbc@hotmail.com