Un buen día, cuando logré mantener mi paz interior, al hacer una tregua entre mi yo y los generadores externos de opacidad social, me senté a meditar, mi respiración era tan efectiva, que podía sentir la gratitud que mi cuerpo expresaba al recibir la oxigenación requerida para frenar el estrés celular, mi relajación era tal, que parecía que flotaba y mi mente trabajaba en un ritmo positivo, por lo que los buenos pensamientos, libres de presiones y desconfianza, se liberaban sin ningún temor a equivocarse, de ahí que fluyeran una serie de conceptos que deseo compartir:

_ La definición de buena vida, para los que nacieron durante una crisis, se significará por la necesidad de instaurar un diálogo continuo con las personas donde los destellos de energía positiva reflejarán su salud, porque la mente y el espíritu, se encuentran en total armonía, con ello se busca recuperar el tiempo considerado como perdido, para que la luz no se apague en la mitad de su camino.

_ Los seres de luz, serán atraídos por la necesidad de amor de los que buscan consuelo por las pérdidas sufridas; el binomio de salud integrado, generará cadenas de solidaridad para restaurar el sentido humanístico de la raza humana.

_Los caminos de la bondad se abrirán al paso de la necesidad de unos y otros, pues nadie está exento del sufrimiento, y sí anhelante de establecer y disfrutar de una nueva vida, y esto sólo se podrá logar, desterrando los sentimientos de impotencia, creados por la falsa idea de que los otros son culpables de nuestro malestar; el verdadero motivo de los desencantos, no es la generación de víctimas, sino de oportunidades para encontrar nuestras fortalezas y situarnos en el espacio donde nos sentimos felices.

_La definición del amor, siempre ha estado al alcance de nuestra inteligencia, no tiene nada que ver con ser pobre o ser rico, con ser hombre o ser mujer, con ser de diferentes razas, con la búsqueda de satisfacciones materiales o corpóreas, con ser sabio o ignorante. Para encontrar el amor, sólo hay un camino, una verdad y para aprender esta lección sólo hay un Maestro: Jesucristo, el que se alimente de su palabra se llenará de sabiduría y obtendrá la vida eterna.

Cuando salí del estado de meditación, empecé a caminar de nuevo, y por el camino me encontré con el Maestro y le dije: Señor te estaba buscando y él me contestó: No es así, yo te he encontrado.

enfoque_sbc@hotmail.com