La rueda de prensa se convocó con premura, algunos nos enteramos por mera casualidad, un aviso de una amiga y un link para verla en vivo, pero nada de anticipos, intuía que sería algo interesante, pero no sabía hasta donde llegaría.
La convocatoria no dio visos, pero poco a poco se fue dilucidando el objetivo, con la intervención del director jurídico y apoderado legal de la Secretaría de Salud de Tamaulipas, Iván Saldaña Magaña.
Ahí con testigos de lujo; el secretario estatal de Salud, Vicente Hernández Navarro, la secretaria Anticorrupción, Norma Pedraza Melo y la secretaria de Administración, Luisa Eugenia Manaoutou Galván, se leyeron los cargos.
70 denuncias formales, presentadas en distintas instancias como el Congreso del Estado, la Auditoria Superior del Estado, la Secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno del Estado y hasta la Auditoria Superior de la Federación, de las cuales 14 denuncias son penales.
Las acusaciones son por el uso indebido de atribuciones y facultades y por operaciones con recursos de procedencia ilícita, de los ilícitos se imputa directamente al exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, a Gloria Molina ex secretaria de Salud, a Horacio García Rojas, ex subsecretario de Planeación, a Alejandro Aguilar ex subsecretario de Administración y a Román Castillo, ex director de Compras.
Lo relevante del caso es que mencionan a dos empresas vinculadas a los hermanos Carmona, esos que han sido mencionados en infinidad de notas como los principales “huachicoleros” de Tamaulipas, pero a quienes le atribuyen el mecenazgo de la política Morenista en el estado.
Las empresas son: Grupo Industrial PERMART y Grupo Industrial JOSER, con ellas en los años 2017 y 2018 celebraron diversos contratos de prestación de servicios, a través de los cuales se convirtieron en proveedores de mantenimiento a diversos hospitales del Estado de Tamaulipas.
Es decir, cuando todavía no existía una clase política Morenista en el estado, Francisco García Cabeza de Vaca ya hacia negocios chuecos con Sergio Carmona.
El quebranto a las finanzas estatales se estima en alrededor de 344 millones de pesos, ya que los contratos en total llegan a los 501 millones de pesos, pero todavía no se paga la cantidad de 157 millones, nadie puede explicar por qué las empresas no cobraron esa cantidad a la anterior administración.
A los Tamaulipecos nos queda claro que durante el anterior gobierno no se les dio mantenimiento extra a los hospitales del estado, pues cada uno tiene al personal necesario para ello, que por cierto siempre resulta insuficiente.
Es decir, celebraron contratos para simular que darían un servicio que jamás se prestó, hicieron los pagos sin ninguna requisición o documento que los avalara, pero, además, fueron tan malos administradores, que olvidaron hacer el ultimo cheque que se iban a robar por 157 millones de pesos.
Son tantas las anomalías que algunos de los contratos aparecen en el archivo de la Secretaria de Salud, tan solo con la firma de los proveedores, ninguno de los funcionarios implicados los firmo, pero eso si en la autorización del pago, ahí si van sus firmas muy claras, tan claras como el porcentaje que les quedó.
La corruptela es lo de menos, eso ya se intuía con tantos ranchos heredados y tantas propiedades en Texas.
Lo verdaderamente relevante es que las versiones de que Carmona había sido infiltrado para mover la ambición de algunos noveles políticos, se confirma al develar la corrupta relación entre el exgobernador y el difunto Sergio Carmona.
Si fueron ingenuos algunos políticos de nuevo cuño, es cosa de ellos, pero quien debe de estar sumamente preocupado debe de ser, Francisco García Cabeza de Vaca, pues esto puede desencadenar en otras investigaciones, como, por ejemplo; ¿por qué muchos socios del exgobernador mueren asesinados?
Mientras tanto, para la opinión pública resulta interesante comprobar que Sergio Carmona hacía negocios con Francisco García Cabeza de Vaca y en esa rueda de prensa se mostró, LA EVIDENCIA.
Jorge Alberto Pérez González