Frase muy coloquial que se emplea en casi todo ambiente y momento, y que tiene muchos significados.

Habemos quienes la empleamos para referirnos a las dificultades que se nos presentan durante nuestra existencia, y porque de repente no tenemos la suerte o el resultado que deseamos: atribuimos a la fortuna el éxito y no al esfuerzo cotidiano que hay que tener siempre presente.

La fortuna no llega por decreto ni por milagro: hay que trabajarla, y cuando nos encontramos con resultados inadecuados y estamos insatisfechos, pensamos que esta “perra vida” ha sido injusta con el más fiel de sus hijos, o al menos, eso creemos.

Pero en esta ocasión queremos referirnos a la “perra vida” de esos animales que como mascotas tenemos y que sufren a veces más que nadie en el mundo, producto de la inconsciencia en convivir con ellos.

Las mascotas no son esclavos para estar encerados o encadenados siempre: son compañeros de vida y merecen el trato más humano posible, y en ese tenor, lo menos que podemos hacer es tenerlos en condiciones adecuadas, mimarlos, ser realmente sus compañeros, con la certeza de que nunca nos dejarán solos.

Y en ese sentido también hemos de consignar el hecho de que legisladores de Tamaulipas se han percatado que hay problema con animales domésticos, pero el mayor problema surge con los perros callejeros que se cuentan por miles en la entidad y que son objeto de pésimos tratos por otros “animales” de dos patas que no tienen una mínima idea de lo que es el respeto a la vida.

Les golpean, avientan objetos y piedras, los patean, los mutilan, los matan… una serie de aberraciones que van en contra de la naturaleza del ser vivo y su necesidad de convivir.

Es importante destacar la reunión celebrada en el seno del Congreso del Estado, donde la secretaria de Salud, Gloria Molina Gamboa encabezó con la diputada Ana Lidia Luévano De los Santos, en la que ciudadanos tamaulipecos presentaron propuestas para solventar el grave problema de la sobrepoblación canina que sufrimos en muchísimos sitios, y que puede constituir un severo problema de salud pública, pero cuya solución no es el sacrificio de los animales como absurdamente pretenden algunos insensibles.

Las propuestas giran en torno al cambio de centros antirrábicos por centros de atención médica, y de promover campañas permanentes de esterilización, que desean sean consideradas para aliviar hasta donde se pueda este problema.

Hay perros callejeros que son increíblemente humanos y amorosos, pero hay otros muy agresivos, porque responden al trato que se les da, sin embargo, constituyen un peligro para quienes caminamos y de repente se nos echan encima.

Mucho se tiene que hacer en este rubro, porque los animales merecen un trato digno, y la sociedad merece certeza de que no hay peligros –más de los ya conocidos- en nuestras calles, por ello, es importante la medida que se toma, y sobre todo, porque en ella participa la sociedad viva, la que padece o disfruta la vida cotidiana, y no la que está en un escritorio o una oficina encerrados, lejos de la realidad.

Hay que destacar que la secretaria Molina ha abierto la posibilidad a la participación ciudadana, dejando que sea producto de la inquietud ciudadana la decisión que se tome, lo que, definitivamente, democratiza y mucho la forma de dictaminar acciones de gobierno.

Hay que aplaudir esa decisión, y pugnar porque se respete a estos animales, que haya medidas adecuadas, y favorecer, como lo hace hoy la secretaria de Salud Gloria Molina, la participación ciudadana en la problemática que nos aqueja a todos.

Enhorabuena, sinceramente, por propiciar una participación colectiva. Esa forma de gobierno es la que demanda nuestra sociedad. Punto muy positivo del gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca.

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