¿Qué es el frío? Me preguntó la incertidumbre. El frío, le respondí, no suele ser siempre la ausencia total o parcial de calor. El frío puede ser tristeza, nostalgia, ausencia, vacío. Tal vez estemos hablando de cosas diferentes, me respondió. Tal vez, le dije, pero cualquiera que sea su definición tiene como común denominador, algo que no quieras padecer, porque para que haya vida, siempre se requiere de calor y éste se origina gracias a la transferencia de energía entre los cuerpos y la energía que lo anima es el movimiento.

Si las personas que no se mueven no generan calor, se enfrían y conforme van perdiendo la energía, dejan de comunicarse, y sin comunicación se conduce al aislamiento, sin acompañamiento, aparece el sentimiento de soledad, se intenta entonces producir algo de calor a través de los recuerdos, pero la energía que éstos producen no es suficiente, aparece entonces la nostalgia, esa añoranza de vivencias gratificantes que generaron en su momento una gran cantidad de alegría, pero que viven atrapadas en frágiles burbujas por el tiempo, mismas que desaparecen cuando se rompe la ilusión, entonces aparece la tristeza y con ella esa sensación de vacío que causa desesperanza.

En ocasiones, el frío suele disfrazarse de indiferencia, cuando con sigilo suele enfriar las buenas relaciones que existían, ésto, cuando se cambia la empatía por hipocresía y la verdad por la mentira.

El frío tiene mucho que ver con la existencia, con el tiempo que transcurre, con todo lo que ocurre con el cambio de estaciones en el ser, con su pasado y con su presente, al reclamo de las necesidades del humano, es portador de la indiferencia afectiva, caracterizada por la insensibilidad que condiciona la presencia de frialdad o incapacidad para expresar las emociones y sentimientos, simulando los cambios del entorno por efectos del clima, que en otoño despoja del esplendor que le da lucidez al frondoso árbol que causa envidia, para exhibirlo desnudo en el invierno, evidenciando con ello sus debilidades por la pérdida de calor, de la fuerza y la energía.

El frío es como tú, incertidumbre, que en un momento inesperado llegas a la vida para teñir de gris el cielo azul y cubres de oscuridad al sol para que no nos ilumine ni nos dé calor para exhibir gustosos la vitalidad, que por la gracia de Dios nos fue concedida a los mortales.

 

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