“El hombre de ánimo doble es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:8)

Señor, dame sabiduría, y con ella, venga la paciencia y la paz, no se desborde, pues, mi ánimo hacia la crítica injusta, ante la necedad del que se siente incomprendido, del que busca reencontrarse con su yo del pasado, para sentir que el tiempo no es el juez que nos condena a padecer los cambios, que le piden a nuestro cuerpo, prudencia y sensatez.

Siendo hombre de fe, concedida esta, por gracia de Jesucristo ante la súplica de misericordia y perdón, he cargado con mi cruz para seguirlo, más, por el camino, solamente dejo la huella de mis sinceros deseos de cambiar para bien, y con ello, aspirar a ser un digno aprendiz del divino Maestro, mas,  siento aún el gran peso de mis defectos, entre ellos, el egoísmo, mi falta de humildad, el enojo, y el resentimiento; de ahí que disto mucho de ser digno de ocupar un lugar entre los elegidos por Cristo.

Te pido mi Señor una y mil oportunidades, para agradarte, y para agradar a mi prójimo si eso significa la mejor medicina para sanar sus heridas.

Dios bendiga todas nuestras iniciativas del buen cambio, para hacer de nuestro camino y nuestra vida, el lugar seguro para no dañar a nuestro espíritu.

 Dios bendiga a nuestra familia y bendiga todos nuestros Domingos Familiares.

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