Y me puse a pensar en todo aquello que me causaba ilusión, y desde luego, que el hecho de hacerlo me causó nostalgia, y aunque no se puede vivir deseando que regrese la alegría de los mejores momentos en la vida, jamás he perdido la esperanza, de volver a vivir la sensación que me causaban los destellos de ilusión.
Y me puse a recordar, cuando mi hermosa madre me esperaba con ansia, y al llegar al hogar, me recibía con aquella amplia sonrisa en cada fecha que marcaba el fin de un ciclo escolar.
Y sentí también el destello ilusionado de los amigos de la infancia, cuando me esperaban pacientemente a que saliera a la calle para poder jugar, en verdad les digo, que no había malicia, y que la felicidad era cosa de todos los días; así como la felicidad que causaban los fabulosos destellos de ilusión, por las frecuentes visitas a los abuelos, y cómo no querer estar con ellos, si el amor por igual se desbordaba.
Y me vi con amigos de la universidad, con los necesitados de amor como yo, con los infatigables bohemios, con los muy callados, con los idealistas y los muy dedicados a estudiar, pero, sobre todo, me vi platicando con los grandes románticos, con los eternos enamorados de la vida, los que, como yo, deseaban vivir cada momento, pero cada momento al lado de su amada.
Y me vi también, haciendo realidad los destellos de la ilusión de formar un hogar para toda la vida, con la mujer que me había robado para siempre el corazón. Y me vi llegando al hogar, después de un día de ardua fatiga, y sentí cómo me movía el alma, el encontrar en la puerta a la amada mía, con aquella franca sonrisa, con aquel brillo en sus ojos, con sus hermosos labios listos para llenarme de gozo al besar a los míos. Y me vi también, recostado en la cama, tomando en mis brazos a cada uno de mis pequeños hijos, que, al sonreír felices, también me movían el alma.
Y hoy, como otras tantas veces, cuando parece que ya no quedara más ilusión, me pongo a pensar, que aún quedan destellos en mi corazón para sentir que me queda tanta vida, y con ella, tantas oportunidades para ser feliz; porque han de saber, que jamás he perdido la esperanza, porque han de saber, que soy un hombre de fe y por eso creo que el causante de todos los destellos de ilusión, mi Dios, mi Señor y salvador, seguirá a mi lado, iluminando mi camino, llenando de amor mi corazón y llenando el corazón de todos los que como yo, saben que el mejor regalo que nos dio después de la vida, fue su amor.
Y me puse a pensar, que todo aquello que me ha hecho y me hace vivir, empieza como un destello de ilusión y termina dándole sentido y rumbo a mi vida.
Correo electrónico:
enfoque_sbc@hotmail.com