Existen condiciones en las que hay una mayor predisposición para sufrir un evento trombótico, en especial en la circulación venosa. Debido a que este riesgo aumenta con la gestación, se ha propuesto investigar la influencia de la trombofilia en el embarazo. El objetivo de estos estudios es determinar los factores de riesgo implicados en tal vulnerabilidad.

En primer lugar, es necesario destacar que el término trombofilia engloba a aquellos trastornos que, de alguna manera, aumentan la capacidad de producir coágulos en la sangre. Estas afecciones pueden ser hereditarias o adquiridas (como el síndrome antifosfolipídico). Aunque no son muy frecuentes, ocasionan cuadros que requieren un manejo cuidadoso.

Trombosis y embolia: ¿qué significan?

Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, se activan una serie de mecanismos que intentan reparar el daño, con el fin de prevenir una posible hemorragia. Todos estos fenómenos constituyen la hemostasia. En resumidas cuentas, los elementos que circulan en la sangre se amontonan entre sí, cubriendo la lesión vascular.

Existen condiciones en las que hay una mayor predisposición para sufrir un evento trombótico, en especial en la circulación venosa. Debido a que este riesgo aumenta con la gestación, se ha propuesto investigar la influencia de la trombofilia en el embarazo. El objetivo de estos estudios es determinar los factores de riesgo implicados en tal vulnerabilidad.

En primer lugar, es necesario destacar que el término trombofilia engloba a aquellos trastornos que, de alguna manera, aumentan la capacidad de producir coágulos en la sangre. Estas afecciones pueden ser hereditarias o adquiridas (como el síndrome antifosfolipídico). Aunque no son muy frecuentes, ocasionan cuadros que requieren un manejo cuidadoso.

Trombosis y embolia: ¿qué significan?

Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, se activan una serie de mecanismos que intentan reparar el daño, con el fin de prevenir una posible hemorragia. Todos estos fenómenos constituyen la hemostasia. En resumidas cuentas, los elementos que circulan en la sangre se amontonan entre sí, cubriendo la lesión vascular.

Con ello, se conforma un coágulo, al cual se le denomina trombo. La adherencia del trombo a la pared del vaso se ve comprometida por la propia circulación sanguínea, existiendo el riesgo de desprenderse. Cuando esto ocurre, el coágulo pasa a llamarse émbolo, con la capacidad de circular por el torrente sanguíneo.

Por tanto, los términos trombosis y embolia hacen referencia a aquella patología en la que un coágulo ocluye un vaso sanguíneo. La diferencia entre ambos es que, en la trombosis, la oclusión ocurre en el mismo sitio donde se formó el trombo. Mientras que en la embolia, este se desprende y viaja por la circulación hasta obstruir el vaso.

Tromboembolismo y gestación

El embarazo es considerado un estado protrombótico. Esto es debido a las modificaciones hormonales que ocurren en el período de la gestación.

Por ello, algunos autores consideran de vital importancia establecer el riesgo de trombofilia de cada mujer durante su embarazo. La finalidad es prevenir cualquier complicación que surja de dicha predisposición.

Sin embargo, no existe un consenso al respecto y la perspectiva se ha modificado en los últimos años. En primer lugar, porque las trombofilias son, de por sí, patologías poco frecuentes en la población general como para protocolizar su investigación en cada mujer embarazada.

Por otro lado, los estudios con los que se cuenta hasta ahora tienen diversos límites. Esto evita que los resultados puedan ser aceptados como innegables. Del mismo modo, a medida que avanza el conocimiento, cambia la comprensión de las cosas. De hecho, es frecuente hallar conclusiones contradictorias entre algunas investigaciones.

¿Hay alguna relación entre trombofilia y embarazo?

Diversas patologías del embarazo se han asociado a insuficiencia placentaria. Esto quiere decir que el flujo sanguíneo materno-fetal se ve comprometido de alguna forma, produciendo una complicación.

Entre las afecciones que se vinculan a alteraciones circulatorias se encuentran las siguientes:

Eclampsia.

Preeclampsia.

Síndrome HELLP.

Crecimiento intrauterino restringido.

Desprendimiento prematuro de placenta.

Por esta razón, hay autores que consideran necesario sospechar la existencia de una trombofilia en pacientes con antecedente de alguna de estas complicaciones. La justificación para ello no está basada en una posible asociación entre ambas condiciones, sino en disminuir la incertidumbre de una mujer con malas experiencias previas.

¿Está asociada la trombofilia en el embarazo a la pérdida de la gestación?

Cerca del 15 % de los embarazos terminan en una pérdida; muchas de las cuales pasan incluso desapercibidas. De estas mujeres, se estima que el 5 % puede volver a experimentar otro embarazo fallido. Por lo que la mayoría de las mujeres con un único antecedente de pérdida tiene una alta posibilidad de llevar una gestación a término.

Esta realidad ha hecho que se ponga en duda la necesidad de investigar de forma exhaustiva la causa probable de la interrupción del embarazo. En especial, si se trata de un primer intento. Puesto que a pesar de ser un evento traumático para la mujer, dista de ser un sinónimo de infertilidad o de augurar un problema futuro.

Pérdida recurrente y trombofilia

Sin embargo, no ocurre lo mismo si la experiencia es reiterada. La pérdida recurrente del embarazo se considera si hay al menos dos pérdidas consecutivas. De todos modos, hay autores que prefieren establecer el límite en tres.

Sin importar la definición, se trata de una situación en extremo difícil para la pareja, la cual suele buscar ayuda profesional. La finalidad de esto no solo implica encontrar una solución, sino obtener una explicación. En estos casos, la literatura no brinda un consenso al respecto.

¿Existe un patrón de trombofilia y pérdida del embarazo?

La edad gestacional de las pérdidas previas resulta de importancia para orientar la investigación, la cual debe ser individualizada. En etapas tempranas del embarazo, puede implicarse una alteración en la constitución del trofoblasto. Esta estructura ayudará más adelante a conformar la placenta.

Mientras que en etapas más tardías, las pérdidas pueden estar asociadas a complicaciones vasculares que comprometen el flujo sanguíneo. No obstante, debido a la baja incidencia en la población, el consenso general es que no se busque de forma sistemática la existencia de una trombofilia hereditaria en el embarazo.

¿Cuáles son los riesgos?

Los eventos trombóticos contribuyen a la aparición de complicaciones de la gestación y son la principal causa de muerte materna en países desarrollados. Más de la mitad de los casos están asociados a una trombofilia de base, pero la mayoría de las pacientes con trombofilia cursan con embarazos sin complicaciones.

Entonces, ¿a qué se debe esta disparidad? La respuesta no se simplifica a una predisposición aislada para un evento trombótico, puesto que el embarazo de por sí resulta una condición de riesgo, sino a la superposición de varios de estos factores; entre ellos, la trombofilia.

Algunos de los factores asociados que aumentan el riesgo gestacional en una mujer con trombofilia son los siguientes:

Obesidad.
Tabaquismo.
Reposo físico.
Cirugía reciente.
Edad materna avanzada (más de 35 años).

Por esta razón, la evaluación de la paciente embarazada debe centrarse en la identificación de los factores de riesgo. De forma que la justificación para investigar la posible existencia de una trombofilia tenga una base sólida y no que solo responda a una práctica sistemática innecesaria.

Tratamiento de la trombofilia en el embarazo

Durante años ha existido controversia sobre tratar o no a las pacientes con trombofilia durante el embarazo. La dificultad de esta falta de consenso radica en que los estudios con los que se cuentan son escasos y tienen varios inconvenientes metodológicos que limitan sus resultados.

Sin embargo, diversas revisiones no atribuyen un beneficio real al tratamiento con heparina de bajo peso molecular (HBPM) o ácido acetilsalicílico (aspirina) como forma de prevenir un evento trombótico en una mujer embarazada portadora de trombofilia. Para la elección de este tipo de terapia es necesario individualizar a cada paciente.

Por ende, es esencial la confianza en el obstetra que controla la gesta. Será el profesional quien defina, de acuerdo a los factores de riesgo, el mejor abordaje preventivo para llegar bien al parto.