El paso del tiempo, la alimentación, el descuido de la higiene y ciertos hábitos como fumar manchan las piezas dentarias. Para contrarrestar estos efectos y lucir una sonrisa más bonita, el blanqueamiento dental es una alternativa cada vez más utilizada que hay que saber cuidar.

Estos procedimientos se realizan de manera profesional en el consultorio odontológico o en casa, bajo la supervisión del dentista. Aunque también existen métodos caseros y remedios naturales que buscan aclarar la dentadura.

Lo cierto es que, una vez lograda la apariencia buscada, los resultados no serán eternos. Para que los dientes sigan luciendo blancos y brillantes serán necesarios ciertos cuidados. Sigue leyendo que aquí te los contamos.

¿Qué es un blanqueamiento dental?

El blanqueamiento dental es un procedimiento que se utiliza para aclarar varios tonos del color de las piezas dentarias. Así, los dientes lucen más blancos, brillantes y limpios y la sonrisa adquiere un aspecto juvenil y saludable.

Es una terapéutica útil para mejorar la apariencia de los elementos dentarios manchados, teñidos y decolorados. Y también es una alternativa cosmética para quien busca mejorar la estética de su boca.

La intervención consiste en colocar ciertas sustancias químicas sobre las superficies dentarias y dejarlas actuar un tiempo prudencial. Las más usadas son el peróxido de carbamida y el peróxido de hidrógeno. Se utilizan en distintas concentraciones según el método de aplicación.

Para llevar el producto a la boca se utilizan férulas especiales diseñadas para cada paciente. De esta manera, se evita que el producto dañe los tejidos blandos de la cavidad oral.

Es fundamental que antes de someterse a este tratamiento, el dentista verifique que la boca esté en óptimas condiciones. En el caso de que el paciente tenga caries, gingivitis, fracturas, fisuras o cualquier otra patología oral, se deben tratar y solucionar previamente.

Cuando se hacen en un entorno profesional, los resultados son evidentes en muy poco tiempo. En cambio, los métodos caseros no suelen ser tan efectivos y rápidos, además de que pueden ser riesgosos para la salud bucal.

Antes de detallar la manera de cuidar tu blanqueamiento dental te contamos más sobre las opciones de este tipo de tratamiento.

Tipos de blanqueamiento dental

Como ya adelantamos, existen diversas técnicas y maneras de aclarar las piezas dentarias. Según el método que se elija, varían los resultados obtenidos, la duración del tratamiento y el tiempo de espera para observar los cambios. En concreto, se pueden clasificar en los siguientes cuatro grupos.

Blanqueamiento dental en el consultorio odontológico
Este tratamiento lo realiza el odontólogo en el consultorio. El profesional limpia las piezas dentarias, protege las encías y luego coloca el gel blanqueador sobre las superficies de los dientes.

Se deja actuar y, a veces, se activa con una luz especial. Pueden ser necesarias dos sesiones, aunque en la primera ya se podrán evidenciar cambios.

Blanqueamiento dental ambulatorio

El odontólogo realiza una limpieza dental y confecciona una férula personalizada para la boca del paciente. Luego, en su casa, la persona usa esta cubeta para colocar el gel blanqueador que le entrega el profesional.

Lo pone en la boca dejándolo actuar el tiempo que el dentista indique, repitiendo el proceso los días también precisados por el especialista. En general, suelen ser 3 horas por día durante una semana, aunque varía según el producto usado.

A veces, este tratamiento se combina con el blanqueamiento dental en el consultorio. La persona realiza la técnica en su hogar, luego el dentista hace una sesión en el sillón y, por último, el paciente repite algunas aplicaciones más en su hogar.

Métodos domésticos

En las farmacias y supermercados se pueden encontrar productos para blanquear los dientes en el hogar. Pastas dentales, enjuagues orales, tiras blanqueadoras e incluso bolígrafos para pintar los dientes son las opciones disponibles.

Estos métodos no son tan efectivos y los resultados tardan mucho tiempo en notarse. Además, se corre el riesgo de dañar los tejidos orales si no se usan de manera adecuada.

Recetas caseras y naturales

La aplicación de fórmulas y recetas caseras para blanquear los dientes están desaconsejadas. A menudo, se sugiere el uso de sustancias abrasivas (bicarbonato, arcilla, carbón activado) o ácidas (zumos cítricos, fresas o vinagres) que generan daños en el esmalte dental.

¿Cuánto dura el blanqueamiento dental?

Una vez realizado el blanqueamiento dental y obtenida la sonrisa brillante que se buscaba, muchos pacientes se preguntan cuánto tiempo durarán los resultados. Y esto, en realidad, depende del procedimiento elegido y de los cuidados posteriores.

Los tratamientos profesionales, tanto los que realiza el dentista en el consultorio como los domiciliarios, son los más duraderos. En pacientes muy cuidadosos, los efectos pueden prolongarse entre 1 a 3 años.

Los métodos caseros y de venta libre, en cambio, logran aclaramientos más sutiles y su duración no es prolongada. Esto puede llevar a que los pacientes se excedan en el uso y terminen dañando las estructuras bucales.

Y como te decíamos, la utilización de elementos naturales abrasivos o ácidos desgastan el esmalte. Esto deja la dentina subyacente expuesta, dando por resultado una coloración amarillenta a las piezas dentarias. Por lo tanto, el resultado suele no ser el esperado; y en este caso, la pérdida de tejido dentario es irreversible.

De todos modos, más allá de la técnica elegida, la persistencia de la sonrisa brillante también depende mucho de las conductas posteriores del paciente. De cómo te encargues de cuidar tu blanqueamiento dental dependerá la duración de la apariencia lograda.

Los mejores consejos para cuidar tu blanqueamiento dental

Luego de hacer el blanqueamiento dental, el odontólogo le explicará al paciente los cuidados posteriores y cómo mantener el resultado. Seguir estas indicaciones es fundamental para mantener la sonrisa hermosa que se ha logrado. ¿Qué hay que considerar?

1. Mantener una higiene bucodental adecuada

No descuidar la higiene bucal es un paso fundamental para conservar el efecto blanco en la dentadura. Si la limpieza de la boca no es adecuada o suficiente, la placa bacteriana, el sarro y las manchas volverán a oscurecer los dientes.

Por lo tanto, para mantener la boca limpia se debe realizar un cepillado de dientes de al menos 2 minutos luego de cada comida. O al menos 3 veces al día. Se debe cuidar de realizar la técnica correcta y emplear un instrumento con cerdas suaves que no lesione la encía.

Además, es necesario utilizar una pasta dental con flúor que disminuya la sensibilidad que a veces aparece luego de estos tratamientos. El uso del hilo dental una vez al día completa la limpieza, pues elimina las bacterias y los restos de comida que quedan atrapados entre los dientes.

Si el odontólogo lo recomienda, se puede completar la rutina de limpieza con un buen enjuague bucal. Es importante elegir un colutorio y una pasta que no contengan pigmentos ni colorantes que manchen las piezas dentarias.

2. Cuidar la dieta para que dure el blanqueamiento dental
El consumo de ciertas comidas y bebidas aumenta las posibilidades de que las piezas dentarias terminen manchadas. Evitar, o al menos reducir el contacto con estos alimentos, ayuda a conservar la sonrisa brillante.

Es importante prestar atención a la dieta que se realiza durante y luego del tratamiento. Sobre todo mientras se lleva a cabo y en las primeras 48-72 horas posteriores a la finalización del mismo.

Esto debido a que los dientes quedan con una mayor susceptibilidad para captar diferentes pigmentos y mancharse con más facilidad.

Estos son algunos de los productos con los que deberías tener cuidado luego de realizado el blanqueamiento dental:

Café.
Té, mate y otras infusiones con pigmentos.
Vino tinto.
Chocolate negro.
Frutos rojos.
Verduras como remolachas y espinacas.
Condimentos de color como pimentón, azafrán, cúrcuma, curri o salsa de soja.
Salsas rojas y verdes.
Refrescos y jugos artificiales que contengan colorantes.
Frutas ácidas como cítricos, kiwi y piña, así como refrescos carbonatados, por el riesgo de erosionar el esmalte y aumentar la sensibilidad.

Lo ideal es mantener una dieta basada en alimento blancos, en especial los días siguientes al blanqueamiento dental. Y en el caso de que elijas consumir productos de color, es importante cepillarse los dientes luego de comer.

Un truco para mantener la sonrisa blanca y tomar alguna bebida de la lista es utilizar un sorbete. Beber de esta manera disminuye el contacto de la sustancia colorida con las superficies dentarias.

3. Eliminar el consumo de tabaco

Fumar es una acción que atenta contra la salud de muchas maneras. En la boca, sus efectos nocivos son múltiples y las manchas de los dientes son uno de los más notables.

Luego de haber gastado dinero y tiempo en búsqueda de una sonrisa bonita, es importante que el resultado no se pierda por este hábito dañino. Mientras menos se fume, más duradero será el blanqueamiento dental. Por lo tanto, si no se puede evitar, al menos se debe reducir el consumo.

En el caso de que se elija seguir fumando, es importante al menos evitar el tabaco las primeras 48 horas posteriores a la finalización del tratamiento. Como ya te contamos, los dientes son más susceptibles de mancharse en ese momento, por lo que este hábito podría arruinar todo el resultado logrado.

El tratamiento dental puede ser un buen motivo para intentar dejar esta costumbre perjudicial. Los beneficios no solo se notarán en la dentadura, sino en toda la salud en general.

4. Visitar al dentista con frecuencia

Más allá de los cuidados bucales que se tengan en el hogar, la participación del odontólogo sigue siendo necesaria. Acudir a chequeos regulares cada 6 meses ayuda a mantener la boca saludable y a cuidar el aspecto de la sonrisa.

Las limpiezas profesionales cada 6 o 12 meses son una gran ayuda a la hora de lucir una dentadura radiante. Con este procedimiento el dentista elimina el sarro, la placa bacteriana y las manchas superficiales que hayan aparecido.

Además, existe la posibilidad de realizar tratamientos de mantenimiento del blanqueamiento. Esto permite asegurar el color y el brillo en los dientes por más tiempo. Consiste en utilizar unas férulas con un producto blanqueador suave que suministra el dentista, durante algunos días en el hogar.

Esto es más barato que un tratamiento completo y se realiza aproximadamente cada 5 años. No obstante, algunas personas más exigentes con su apariencia eligen realizarlos cada 2 o 3 años.

5. Otros consejos

 

Existen algunos otros trucos que pueden ayudarte a cuidar los efectos del blanqueamiento dental y lucir tu sonrisa radiante. Por ejemplo, los siguientes:

Enjuagues bucales: algunos colutorios específicos ayudan a mantener el color después del tratamiento. Puedes consultar a tu dentista sobre el beneficio de usar estos productos como parte de tu rutina de higiene oral.

Pastas dentales para la sensibilidad: algunos pacientes pueden sufrir algunas molestias en su dentadura luego de someterse a un blanqueamiento dental. Las mismas suelen desaparecer con el tiempo, pero usar una pasta de dientes contra la sensibilidad puede ser de gran ayuda.

El labial indicado: en el caso de los pacientes que utilizan labiales, hay que saber que hay colores que hacen ver la sonrisa más blanca. Un truco para resaltar la dentadura brillante es optar por la gama de los morados, los violetas, el fucsia y los rojos.

Una sonrisa espléndida al cuidar tu blanqueamiento dental

Una vez realizado un blanqueamiento dental, los dientes se mantendrán más claros de lo que estaban. Pero con ciertos cuidados este resultado se puede prolongar. Con los consejos que aquí te compartimos conseguirás que tu sonrisa luzca limpia y brillante.

Pero atender la apariencia de la sonrisa no solo te hará sentir más atractivo y seguro de ti mismo; también te ayudará a ocuparte de tu salud bucodental, pues para que una boca se vea bien, primero debe estar sana.