Al cierre del presente año e inicio de la temporada navideña la quema de pólvora y uso de pirotecnia cobra relevancia luego de que la SCJN determinara que los ayuntamientos deberán evaluar los posibles riesgos para la salud de niñas, niños y adolescentes con condición del espectro autista antes de conceder permisos para utilizar fuegos artificiales, y negar las autorizaciones cuando las afectaciones no puedan prevenirse.
La resolución también encuentra antecedentes en el Congreso de Tamaulipas, donde el diputado de Morena, Sergio Arturo Ojeda Castillo, presentó desde agosto de 2025 una iniciativa para prohibir el uso de pirotecnia durante las campañas electorales, precisamente por las consecuencias que el ruido y las explosiones pueden ocasionar a personas con autismo, quienes presentan hipersensibilidad auditiva, así como a los animales.
La propuesta busca reformar el artículo 244 de la Ley Electoral del Estado y surgió de planteamientos ciudadanos preocupados por el impacto de los estruendos en personas y mascotas.
Aunque la iniciativa legislativa se concentra específicamente en los procesos electorales y no representa una prohibición general para todas las celebraciones, constituye un antecedente de la preocupación que existe en Tamaulipas sobre la utilización de estos artefactos.
El pasado 28 de octubre, el Pleno de la Suprema Corte resolvió el amparo en revisión 73/2026, bajo el proyecto de la ministra Loretta Ortiz Ahlf. El asunto tuvo su origen en Veracruz, donde una madre promovió un juicio de amparo debido a que las detonaciones de cohetes afectaban la salud de su hija, diagnosticada con autismo e hiperacusia, condición que provoca una sensibilidad extrema a determinados sonidos.
La Corte estableció que los municipios no pueden conceder permisos de manera automática y deben valorar las características de los artefactos, su potencia sonora, cantidad, horarios, duración y ubicación de las detonaciones, además de las posibles afectaciones a menores con estas condiciones.
Cuando los riesgos no puedan evitarse mediante medidas de protección, las autoridades deberán negar las autorizaciones. De esta manera, el cierre de 2026 podría representar un nuevo escenario para la regulación de la pirotecnia en Tamaulipas, particularmente durante las festividades religiosas, posadas, Navidad y Año Nuevo.