Ante la necesidad de conservar los suelos, aprovechar mejor el agua y evitar el deterioro de las tierras destinadas a la actividad pecuaria, Tamaulipas incorporó la ganadería regenerativa a su legislación estatal, abriendo la puerta a un modelo de producción que busca hacer compatible la actividad ganadera con la recuperación de los recursos naturales.

La modificación fue impulsada por la diputada local Silvia Isabel Chávez Garay, de Morena, mediante una iniciativa presentada ante el Congreso del Estado el pasado 3 de marzo, cuyo propósito es fortalecer la sustentabilidad productiva, ambiental y social de las comunidades rurales.

La propuesta quedó formalizada mediante el Decreto 66-1437, publicado en el Periódico Oficial del Estado el 28 de octubre de 2026, con el cual se adicionó la fracción XXXII Bis al artículo 6 de la Ley de Ganadería para el Estado de Tamaulipas.

Con esta reforma, la legislación estatal reconoce oficialmente la ganadería regenerativa como un modelo de producción pecuaria orientado a revertir la degradación de los ecosistemas y restaurar los terrenos mediante prácticas sustentables.

Entre sus principales características se encuentra el manejo planificado y rotacional del pastoreo, la diversificación de especies forrajeras y la aplicación de técnicas encaminadas a recuperar la fertilidad y salud de los suelos.

La disposición también contempla favorecer la biodiversidad, mejorar la infiltración y retención del agua, controlar la erosión y contribuir a la captura de carbono y gases de efecto invernadero para mitigar los efectos del cambio climático.

El nuevo concepto representa un reconocimiento legal a una modalidad de producción que busca evitar que los terrenos pierdan su capacidad productiva por prácticas inadecuadas de pastoreo y aprovechamiento de los recursos naturales.

En términos prácticos, la ganadería regenerativa plantea aprovechar mejor los agostaderos, permitir la recuperación de la vegetación y mantener condiciones favorables para la alimentación del ganado, sin comprometer la fertilidad de la tierra.

La iniciativa de Chávez Garay también plantea que la producción de alimentos de origen animal debe desarrollarse bajo criterios de responsabilidad social, rentabilidad económica y sostenibilidad ambiental. El decreto fue aprobado por la Legislatura 66 el 16 de octubre y posteriormente promulgado por el gobernador Américo Villarreal Anaya el 19 de octubre.

La reforma entró en vigor al día siguiente de su publicación, por lo que la ganadería regenerativa ya forma parte de los conceptos reconocidos en la Ley de Ganadería estatal