Las remesas, uno de los principales sostenes de la economía mexicana, registraron en 2025 una caída del 4.6%, alcanzando 61 mil 791 millones de dólares, rompiendo así más de una década de crecimiento continuo.

Detrás del descenso hay una realidad preocupante: migrantes mexicanos en Estados Unidos enfrentan miedo por redadas, menores ingresos en sectores como la construcción y una reducción en el flujo migratorio, lo que impacta directamente en el dinero que envían a sus familias.

El activista Roman Bock lo resume claro: “Las remesas no son un regalo, son fruto del trabajo duro de millones de paisanos que sostienen hogares enteros desde el extranjero”.

Ante este panorama, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum ha reiterado su defensa de las remesas como un derecho legítimo de los migrantes.

Román Bock, originario de Tampico, es fundador y representante de la Asociación Civil Tamaulipecos en Texas, una organización que brinda apoyo humanitario a migrantes mexicanos, especialmente a aquellos que han sido detenidos en redadas en Estados Unidos y enfrentan procesos ante las cortes migratorias.

La caída no solo es económica: es un golpe directo al sustento de millones de familias que dependen de ese dinero para sobrevivir.

A esto se suma un fenómeno menos visible: la migración mexicana hacia Estados Unidos ya no crece como antes. Durante años hubo una “renovación” constante de nuevos migrantes que llegaban y comenzaban a enviar dinero.

“Hoy ese flujo se ha reducido, lo que también impacta en las cifras” lamento.