En Tamaulipas, la pobreza no solo se vive en vida, también alcanza a la muerte. Familias vulnerables enfrentan el drama de no contar con recursos ni siquiera para cubrir los gastos funerarios de un ser querido, una realidad que el Gobierno del Estado busca mitigar a través de apoyos económicos directos.
La secretaria de Bienestar Social, Silvia Casas, confirmó que el programa de apoyo para gastos funerarios continúa vigente y será reforzado rumbo al ejercicio fiscal 2026, por instrucción directa del gobernador, ante la creciente demanda de este tipo de ayuda social.
Detalló que el apoyo puede alcanzar hasta 8 mil pesos por familia, recurso destinado a personas en situación de alta vulnerabilidad que enfrentan la pérdida de un familiar directo. Durante el año pasado, el programa ejerció aproximadamente 1.5 millones de pesos, beneficiando a cerca de 174 personas en todo el estado.
Para este año, el presupuesto se mantiene y se contempla un incremento cercano al medio millón de pesos, luego de que el Ejecutivo estatal reconociera la necesidad de ampliar el alcance del programa ante casos extremos de pobreza.
Casas explicó que muchas familias desconocen la existencia de este apoyo, por lo que se reforzará la difusión a través de delegaciones de Bienestar, presidencias municipales y, especialmente, en hospitales públicos, donde suelen concentrarse los casos más críticos. Las trabajadoras sociales serán clave para orientar a los ciudadanos y canalizar las solicitudes.
El trámite es sencillo y requiere documentación básica como identificación oficial, comprobante de domicilio, acta de defunción y acreditación del parentesco directo. El apoyo se deposita mediante transferencia bancaria y el tiempo de resolución puede ser de hasta dos semanas, dependiendo de cada caso.
Además, las reglas de operación estarán disponibles mediante códigos QR en hospitales y en la página oficial de la Secretaría de Bienestar, así como a través del área de Atención Ciudadana.
El programa busca evitar que la pobreza obligue a las familias a endeudarse o a enfrentar solas uno de los momentos más dolorosos de su vida, cuando despedir a un ser querido se convierte también en una carga económica imposible de afrontar.