La Secretaría de Salud de Tamaulipas, a través de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS), ha intensificado la vigilancia sobre los centros de internamiento para personas con adicciones, conocidos como anexos, y ha detectado que 6 de cada 10 operan fuera de la norma.
El titular de la COEPRIS, Mario Rebolledo Urcadiz, informó que el censo estatal actual registra 58 establecimientos en la entidad, tras una actualización del padrón.
“Estamos trabajando en un programa muy ambicioso para ordenar a los anexos; originalmente teníamos 50, pero hemos encontrado un mayor número y actualmente suman 58”, explicó.
Durante las inspecciones se han detectado deficiencias que comprometen la calidad del servicio, principalmente en materia sanitaria y por condiciones de hacinamiento.
A pesar de los hallazgos, la autoridad estatal ha optado por no aplicar clausuras inmediatas, con el fin de evitar el desplazamiento de los pacientes. En su lugar, se han implementado suspensiones administrativas para frenar el ingreso de nuevos usuarios.
“No se clausuran, se suspende que ya no reciban más personas”, señaló Rebolledo Urcadiz, al precisar que el objetivo es estabilizar la operación de estos espacios.
Para atender la problemática, se conformó un frente interinstitucional de 15 dependencias, entre ellas la Secretaría de Seguridad Pública, la Fiscalía General de Justicia del Estado, la Comisión de Derechos Humanos y el Instituto de la Mujer. El objetivo es estandarizar protocolos de atención y garantizar que estos centros cumplan con la normativa vigente y no pongan en riesgo la salud de los pacientes