La frontera de Matamoros enfrenta una creciente presión por el aumento de deportaciones desde Estados Unidos, luego de que en el primer trimestre del año el número de repatriados se disparó más de 265 por ciento, lo que ha generado saturación y preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que reportan la llegada de migrantes en condiciones físicas y emocionales críticas.
“Ya Juan Carlos Mendoza, el Cónsul de México en Laredo, ha intervenido. Esperemos que los demás cónsules hagan lo propio, más por el lado de Matamoros, allí está crítica la situación”, señaló Juan Carlos Ábrego Gutiérrez, presidente de la Asociación Derechos Humanos Internacionales en Apoyo a Migrantes, Refugiados y Población en General.
Aunque las deportaciones han disminuido en Reynosa y Nuevo Laredo, la ciudad de Matamoros enfrenta una situación de saturación.
En el primer trimestre del año pasado, Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y el ICE de Brownsville deportaron por Matamoros a 3 mil 786 personas.
En el mismo periodo de este año la cifra aumentó a 13 mil 841, lo que representa un incremento de 265.58 por ciento.
En 2024, durante el primer trimestre, Matamoros había recibido 3 mil 505 repatriados.
En Nuevo Laredo, el número de repatriados pasó de 6 mil 29 en 2024 a 4 mil 442 en 2025, para descender a 758 en 2026.
Reynosa siguió una tendencia similar: pasó de 2 mil 968 deportaciones en el primer trimestre de 2024 a 1 mil 531 en 2025 y a 859 en el mismo periodo de 2026.
A nivel estatal, Tamaulipas pasó de recibir 12 mil 502 repatriados en el primer trimestre de 2024 a 9 mil 759 en el mismo periodo de 2025; sin embargo, en el primer trimestre de 2026 la cifra repuntó a 15 mil 458.
“Todo este flujo de repatriados está causando problemas sociales muy fuertes, estas personas llegan con muchos problemas psicológicos, de por sí ya vienen enfermos, deprimidos, malcomidos y sin dormir”, explicó Ábrego.
El dirigente añadió que la asociación que preside firmó un convenio de colaboración con la Universidad México-Americana del Norte, la cual facilita médicos, psicólogos y abogados para apoyar a las personas deportadas.
Por su parte, Álvaro Arce Paz, presidente de la Asociación Derechos Humanos Internacional (AIDH), advirtió que los connacionales
“Los repatriados vienen de sufrir traslados prolongados, falta de agua, alimentos y atención médica, además de separación familiar durante los procesos de deportación, eso les causa mucho estrés y depresión”, alertó.
Arce señaló que durante la recepción de los repatriados en los puentes internacionales brindan ayuda humanitaria antes de que sean recogidos por el Instituto Nacional de Migración, y han observado que muchos llegan con agotamiento extremo, deshidratación y severas afectaciones emocionales.
“El problema es que viven en condiciones de hacinamiento en los centros de detención migratoria, duran mucho tiempo y sufren de más”, apuntó.
“Súmale que llegan desorientados, sin dinero, y a veces los deportan de noche, son muy susceptibles a ser víctimas del crimen cuando las deportaciones son nocturnas”.
Aseguró que el aumento del flujo de deportaciones por Matamoros deja a los mexicanos repatriados más expuestos a la delincuencia debido a la mayor presencia de traficantes.
“Si no hay una intervención más amplia del gobierno en Matamoros se puede generar una crisis humanitaria”, advirtió.