Tamaulipas registra factores de riesgo que podrían elevar el consumo de sustancias psicoactivas entre su población, advirtió José Ángel Prado, director de Operación y Patronato de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) en México.

El especialista señaló que, según la más reciente Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, publicada a finales de diciembre pasado, a nivel nacional se observa un aumento en el consumo general de drogas en la población de 12 a 65 años: pasó del 10.3% en 2016 al 14% en el 2025.

“Lo más importante que estamos viendo es el aumento en el inicio de consumo de drogas en personas adultas mayores de 18 años. Esto puede tener alguna asociación con el problema que tuvimos de COVID-19”, indicó Prado.

También alertó sobre un incremento en el consumo de alcohol entre mujeres adultas, un fenómeno que anteriormente se registraba sobre todo en adolescentes. Esto implica que los servicios de prevención y atención deben dirigirse no solo a jóvenes, sino también a adultos.

El director de los CIJ explico que tres factores contribuyen al aumento del consumo: la disminución de la percepción de riesgo, una mayor tolerancia social y la disponibilidad de sustancias. Entre las más presentes están la marihuana, la cocaína, metanfetaminas tipo cristal y algunos opioides sintéticos como el tramadol.

“Estamos viendo que estas tres situaciones se cumplen; entonces, es importante redoblar los esfuerzos en cuanto a salud mental y consumos de sustancias en términos generales”, expresó.

En Tamaulipas, la transición demográfica también agrava la situación. La base de población infantil que antes existía ahora se concentra en la población económicamente activa, donde los problemas de salud mental y consumo de drogas son más frecuentes.

Ante este panorama, el especialista hizo un llamado a los padres de familia para que se informen sobre el consumo de drogas, considerado un grave problema de salud pública. Subrayó la importancia de que se acerquen a los Centros de Integración Juvenil y a la Secretaría de Salud, donde pueden recibir orientación y capacitación para prevenir que sus hijos se involucren con sustancias.