Tamaulipas cerró 2025 con una tasa de suicidios de 4.1 por cada 100 mil habitantes, por debajo de la media nacional de 6.4. Sin embargo, las autoridades de salud advierten que la cifra sigue siendo preocupante, ya que durante el año pasado alrededor de 138 personas perdieron la vida por esta causa, incluidos dos menores de edad.

Eliana Guevara Peña, jefa del Departamento de Salud Mental y Prevención de Adicciones de la Secretaría de Salud estatal, reconoció la gravedad del problema y enfatizó la importancia de la prevención.

“Cualquier pérdida humana siempre es lamentablemente, sobre todo por causas de suicidio. Sabemos que es un problema de salud pública a nivel nacional e internacional, pero estamos trabajando constantemente para llegar a cada vez más jóvenes y sobre todo a los hombres, porque la mayor incidencia la tenemos en varones”, dijo.

Las autoridades explican que la disminución de casos respecto a 2024 no aminora la preocupación, ya que el suicidio es un fenómeno multifactorial.

“No depende únicamente de la atención a la salud mental; intervienen factores sociales, familiares y laborales, y también desequilibrios fisiológicos”, explicó Guevara Peña. Por ello, el trabajo del gobierno estatal se centra en concienciar a la población sobre la importancia de buscar ayuda y en brindar acompañamiento profesional a quienes atraviesan crisis.
Para reforzar esta estrategia, al cierre de 2025 se conformó el Consejo Estatal de Salud Mental y Adicciones, con el objetivo de coordinar acciones entre distintas dependencias y establecer responsabilidades claras para atender a personas con factores de riesgo. La funcionaria señaló que un acto de suicidio no necesariamente refleja cobardía, sino que muchas veces es un intento desesperado de encontrar soluciones.

“Necesitamos que la gente tome conciencia de la importancia que tiene la salud mental y acuda a los servicios de salud para recibir atención médica, psicológica o psiquiátrica”, indico.

A nivel estatal, Reynosa concentra la mayor parte de las muertes por suicidio. La funcionaria explicó que esto se debe a factores propios de la ciudad, como la alta competencia laboral y su condición de municipio fronterizo. Para atender esta situación, en la localidad operan tres centros comunitarios de salud mental y adicciones, donde aproximadamente 12 psicólogos brindan atención directa y seguimiento a quienes lo requieren.