Los robos en las escuelas no se frenarán únicamente con más rondines o vigilancia; también son consecuencia de una pérdida de valores que debe atenderse desde las familias, advirtió la diputada Blanca Anzaldúa Nájera, secretaria de la Comisión de Educación del Congreso del Estado.
El problema de fondo, sostuvo, no es solamente la falta de vigilancia, sino la pérdida de valores que permite que alguien tome como propio lo que pertenece a una escuela. Por ello, consideró que cualquier estrategia de prevención debe ir acompañada de un trabajo desde las familias para recuperar la honestidad y el respeto por lo ajeno.
El señalamiento ocurre en un escenario donde los mecanismos de vigilancia tampoco han logrado contener los robos. Anzaldúa Nájera explicó que, aunque los planteles cuentan con veladores y las corporaciones policiacas realizan rondines, quienes cometen estos hechos identifican los horarios de vigilancia y aprovechan los momentos en que las escuelas quedan sin protección.
Para la diputada, la formación en honestidad debe comenzar desde casa. Los padres de familia, dijo, tienen que estar atentos a los objetos y materiales que sus hijos llevan al hogar y preguntar por su procedencia cuando no fueron adquiridos por ellos.
“Tenemos que hacer que nuestros niños entiendan que, si no es tuyo no lo agarras, empezando por la escuela; tenemos que empezar a hablar de honestidad”, señaló al referirse a una enseñanza que debe inculcarse desde los primeros años y reforzarse en los planteles.
El problema, añadió, requiere también una mayor participación de los vecinos, quienes pueden reportar movimientos sospechosos y contribuir a proteger las escuelas cuando no hay presencia de las autoridades.
“Tenemos que recuperar nuestros valores y hacer que los vecinos cuiden las escuelas, porque si entre todos vigiláramos las escuelas, estoy segura de que no tendríamos estos problemas”, afirmó.
De acuerdo con las autoridades, en lo que va del 2026, un total de 15 escuelas de la capital del estado se han visto afectadas por robos y actos de vandalismo. Ante la persistencia de estos ilícitos y los daños que ocasionan a los planteles, Anzaldúa Nájera no descartó que desde el Congreso del Estado pudiera impulsarse una iniciativa para atender esta problemática, aunque insistió en que la solución no puede reducirse a incrementar la vigilancia, sino que debe atender también la pérdida de valores desde las familias.