Industriales de la masa y la tortilla están exigiendo al Gobierno Federal que expropie a las empresas harineras, tal como ocurrió con la industria petrolera en 1938.

Acusa a las harineras de “jugar rudo” con el precio de la harina y poner en riesgo el alimento más importante en la mesa de los mexicanos. La exigencia surge ante los incrementos anunciados por gigantes del sector como Gruma (Maseca) y Grupo Minsa, que contemplan aumentos de entre 450 y 500 pesos por tonelada, lo que impactaría directamente en el precio de la tortilla.

“Si sube la harina, sube la tortilla, y no es decisión de nosotros, es de las harineras”, acusó el dirigente estatal del sector, José Enrique Yáñez Reyes.

Ante este escenario, los industriales no descartan una medida extrema: que el Estado tome el control de la producción de harina por causa de utilidad pública, tal como lo hizo el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río durante la histórica Expropiación Petrolera de 1938.

“El alimento básico del pueblo no puede estar en manos de quienes solo buscan más ganancias”, advirtieron.

En Tamaulipas, el panorama preocupa. Actualmente, el kilo de tortilla se mantiene entre 24 y 30 pesos, pero el propio sector reconoce que un nuevo aumento en la harina podría detonar incrementos inmediatos.

Mientras tanto, el programa federal “Maíz-Tortilla” ha sido señalado como insuficiente, y los industriales acusan falta de apoyo real para contener los costos.

Además, denunciaron que las harineras buscan importar maíz más barato en lugar de comprar a productores nacionales, lo que, aseguran, afecta al campo mexicano y encarece aún más la cadena productiva.

El sector lanzó un mensaje directo a la presidenta de México: intervenir de inmediato o enfrentar un posible encarecimiento generalizado del principal alimento del país.

“No podemos permitir que falte la tortilla. Si es necesario, que se expropien las harineras”, sentenciaron.