La operación de empresas energéticas en la Cuenca de Burgos ha estado marcada por preocupaciones en materia de seguridad y cuestionamientos de la población por el uso del fracturamiento hidráulico.
El secretario de Desarrollo Energético en Tamaulipas, Walter Julián Ángel Jiménez, confirmó que compañías como Jaguar solicitaron apoyo ante condiciones adversas en zonas de extracción.
“Nos pidieron que los pudiéramos acompañar a ver cómo estaba el proceso extractivo (…) y revisar los polígonos de seguridad”, señaló.
A partir de ello, dijo, se gestionó la intervención de autoridades de seguridad y se estableció un esquema de atención.
Según el funcionario, tras estas acciones la empresa ha reportado mejoras: “Han manifestado que han mejorado los índices de seguridad por la atención que se les brindó”, aunque no se precisaron cifras ni se detalló la naturaleza de los incidentes previos.
Indicó que este tipo de coordinación no es aislada.
Refirió que recientemente sostuvieron reuniones con Tecpetrol, operadora del campo Misiones 2 en Díaz Ordaz, donde también se plantearon medidas preventivas.
“Se puso en la mesa una estrategia, donde se pudiera instalar una estación segura o presencia de equipos de seguridad pública en un esquema preventivo”, explicó.
Añadió que estos planteamientos fueron llevados a la mesa de seguridad estatal para su atención.
No obstante, el funcionario reconoció que existen áreas de oportunidad.
“Todos estos elementos de seguridad que nos hacen llegar las empresas se están atendiendo a nuestra máxima capacidad. Obviamente, si hay áreas de oportunidad, por supuesto que las revisamos”, dijo.
Ángel Jiménez vinculó el tema de seguridad con la necesidad de sostener la producción energética.
“Mantener el piso de producción de petróleo y gas implica también reforzar condiciones en el territorio que pudieran generar vulnerabilidad”, expresó, al señalar que esto impacta no solo la extracción, sino también otras actividades como la generación eléctrica o procesos agroindustriales.
En paralelo, el tema del fracking continúa generando inquietud entre la población.
El secretario fue enfático en negar su aplicación actual en la entidad, “no, no hay fracking en Tamaulipas”, sostuvo.
Sin embargo, matizó que el fracturamiento hidráulico no es una técnica nueva ni exclusiva de los yacimientos no convencionales.
“Se utiliza también de manera convencional; la técnica cuestionada es la que se aplica en lutitas con perforación horizontal”, explicó.
El funcionario insistió en que el debate no debe centrarse en percepciones.
“Que prive una discusión técnica, ni con prejuicios ni con ‘me dijeron’”, señaló, al referir que incluso temas como la sismicidad carecían de líneas base claras en el pasado, lo que complica comparaciones actuales.
En materia regulatoria, defendió que el país atraviesa una etapa distinta.
Criticó que en administraciones anteriores existía un esquema “muy laxo”, donde incluso, dijo, algunos permisos parecían otorgados sin sustento completo.
“¿A quién le reclamas cuando el propio esquema de gobernanza es débil?”, cuestionó.
Afirmó que ahora existen mayores controles en evaluación de impacto ambiental, social y ocupación territorial, así como mecanismos de compensación para comunidades.
Señaló que estos recursos buscan quedarse en las zonas donde se desarrollan los proyectos, a diferencia de antes.
Sin embargo, no detalló cómo se supervisa su aplicación ni qué resultados concretos han tenido en territorio.
El secretario también vinculó la discusión energética con el contexto internacional, y advirtió que los recientes conflictos globales evidencian la necesidad de fortalecer la soberanía energética, lo que podría presionar hacia un mayor aprovechamiento de yacimientos.
Pese a ello, sostuvo que cualquier decisión deberá pasar por procesos de consenso y análisis técnico.
Adelantó que se prevé la realización de foros con especialistas, empresas y ambientalistas para abordar el tema del fracking y las nuevas tecnologías de extracción.