El apoyo de los padres de familia será fundamental para que la nueva restricción al uso de celulares y dispositivos inteligentes se cumpla dentro de las escuelas, pues no bastará con establecer la disposición si desde casa no se respalda a los docentes para hacerla valer.

Así lo expresó el presidente de la Sociedad Estatal de Maestros y Padres de Familia de Tamaulipas, Miguel Ángel Tovar Tapia, quien consideró positiva la medida ante los problemas que ya genera el uso inadecuado de estos dispositivos entre los estudiantes, desde la grabación y difusión de peleas e incidentes ocurridos en los planteles, hasta dificultades en habilidades básicas de lectura, escritura y ortografía.

Sin embargo, advirtió que el reto será conseguir que los estudiantes respeten la disposición, pues recordó que la restricción de estos dispositivos en las aulas ya está estipulada en los reglamentos escolares.

“Las juventudes de ahora acusan una cierta rebeldía e ingobernabilidad, donde no acatan las instrucciones de casa, mucho menos en las escuelas y esa es una de las causas o de los motivos por los cuales el maestro ha perdido jerarquía y ha perdido presencia y, lo más importante, ha perdido autoridad la figura del docente”, señaló Tovar Tapia.

Aunque la prohibición también ha generado inquietud entre los padres de familia ante la necesidad de mantener comunicación con sus hijos por cuestiones de seguridad o ante algún incidente dentro de la escuela, el voto de confianza está puesto en que la medida contribuya a mejorar la convivencia y el desempeño de los estudiantes.

“Indudablemente el tema de los teléfonos celulares ha causado mucha controversia. Esperemos que esta medida tenga una finalidad muy objetiva, que sea precisamente para eso y que no venga a ser una más de las tantas restricciones y prohibiciones que tiene este gobierno morenista para tener un mayor control de la sociedad”, expuso.

El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) establece que a partir del 3 de noviembre los celulares no podrán utilizarse en ninguna escuela de preescolar, primaria y secundaria, a excepción de los casos en que sean requeridos para una actividad pedagógica previamente programada.