La Embajada de Estados Unidos en México informó sobre la operación de barreras flotantes en el río Bravo, como parte de nuevas acciones de control migratorio en la frontera con México.

Mediante redes sociales, informó que las medidas forman parte del fortalecimiento de la vigilancia para inhibir cruces irregulares hacia territorio estadounidense.

De acuerdo con el mensaje difundido, el sistema incluye estructuras físicas colocadas directamente sobre el cauce del río, acompañadas de presencia permanente de autoridades fronterizas.

Las barreras están conformadas por boyas de color naranja y se encuentran instaladas en diversos tramos del río Bravo, que funge como frontera natural a lo largo de más de 800 kilómetros entre México y el estado de Texas, así como en colindancia con Tamaulipas.

La Embajada precisó que el reforzamiento no se limita a los cruces terrestres, sino que abarca también zonas fluviales, como parte de una estrategia integral de control fronterizo.

En el comunicado se advierte que las personas que intenten cruzar sin documentos serán detenidas y sujetas a procesos de deportación, reiterando el llamado a no intentar el ingreso irregular.

Por su parte, autoridades del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos señalaron que la instalación de este sistema se financia con recursos federales y se inscribe dentro de la política migratoria del gobierno del presidente Donald Trump.