A pesar de que la ley prohíbe el internamiento de menores de 18 años en centros de rehabilitación tradicionales, en Tamaulipas esta práctica continúa: el año pasado se detectaron 146 menores dentro de anexos, lo que evidencia que el consumo de drogas cada vez inicia a edades más tempranas.
El comisionado estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Mario Rebolledo Urcadiz, informó que los casos fueron identificados durante operativos de verificación, principalmente en municipios de la frontera norte y en Ciudad Victoria, donde se concentra el mayor número de estos establecimientos.
“El consumo ha estado iniciándose de manera muy fuerte desde temprana edad”, señaló, al reconocer que la falta de espacios especializados para menores ha derivado en su internamiento en centros que han operado en la clandestinidad.
Además de la mezcla de adultos con menores de edad, otras irregularidades detectadas son la falta de infraestructura y el hacinamiento. Ante ello, la Coepris ha emprendido un proceso de acompañamiento para regularizar cerca de 90 anexos.
El funcionario explicó que, aunque existen incumplimientos, no se contempla el cierre de estos espacios para evitar dejar sin atención a la población internada.
“No podemos cerrarlos, no podemos sacar a la calle a la población; tenemos que trabajar con ellos para solucionar el problema”, afirmó.
Indicó que las condiciones de los centros son variables, por lo que se busca mejorar tanto la infraestructura como los programas de atención mediante supervisión permanente.
“Estamos trabajando para poder tener los centros de manera adecuada para atender a los adultos que presentan problemas de adicciones, en el caso de adolescentes y niños, ellos tendrán que ser atendidos a través del DIF”, concluyó