La escalada en productos clave de la canasta básica ha colocado al sector restaurantero de Ciudad Victoria en una situación crítica, obligando a los establecimientos a sacrificar márgenes de ganancia para no perder clientes.
Jesús Arnoldo Gómez González, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), advirtió que, aunque la inflación general en México ronda el 4.5%, el impacto en los insumos alimentarios ha sido considerablemente mayor.
Como ejemplo, citó el caso del jitomate, que en cuestión de semanas ha registrado incrementos superiores al 40%, así como la tortilla, cuyo precio ha subido entre 2 y 4 pesos por kilo. A este escenario se suma el encarecimiento en la logística de los proveedores que abastecen a las principales ciudades del estado.
“Entre alimentos y combustibles, el impacto en nuestros costos es directo. Los incrementos superan el 10% y es muy difícil reflejarlos de inmediato en el menú para nuestros comensales”, explicó.
Ante esta presión, los restauranteros han optado por fortalecer su eficiencia administrativa y operativa, absorbiendo los costos extraordinarios antes que trasladarlos al consumidor.
“Estamos sacrificando rendimientos para mantener el dinamismo de la economía local, ya que un aumento abrupto en los precios sería contraproducente para el flujo de clientes”, agregó.
El líder empresarial advirtió que esta medida no es sostenible en el tiempo. Por ello, llamó a proveedores a moderar los incrementos y a las autoridades a generar incentivos para el comercio formal.
Subrayó que el sector cumple con impuestos, licencias y obligaciones, por lo que requiere respaldo para sostener su operación y evitar que el impacto termine trasladándose al consumidor.