Con la llegada de las bajas temperaturas a la capital tamaulipeca, asociaciones animalistas lanzaron una advertencia a la población: colocar suéteres o camisas a perros y gatos durante la temporada invernal puede resultar más perjudicial que benéfico para su bienestar.

Ya que los perros y gatos tienen pelaje que les sirve para resistir las bajas temperaturas por lo que no es necesario taparlos más, sin embargo, hay excepciones a tomar en cuenta.

Pueden vestirse los animales que tienen el pelo muy corto o no tienen, como es el caso de los xoloitzcuintles. Para estos últimos, abrigarlos es preciso sobre todo cuando se sacan a pasear.

La activista Mía Fressy explicó que, aunque la intención de abrigar a las mascotas suele ser buena, el uso de ropa puede provocar enfermedades, ya que estas prendas tienden a retener humedad cuando se mojan por lluvia, rocío o el propio ambiente, generando un efecto contrario al esperado.

Detalló que el pelaje de los animales cumple una función natural de aislamiento térmico, ayudándolos a regular su temperatura corporal. Al cubrirlos con ropa, especialmente si no es adecuada o permanece húmeda, se interfiere con este proceso y se incrementa el riesgo de enfriamientos y padecimientos respiratorios.

Los animales de compañía que pasan todo el día dentro de la casa están acostumbrados a una temperatura cálida. En ese sentido, exponerlos al frío podría ocasionar un choque térmico en su organismo y provocar resfriados, de manera que una prenda extra es necesaria para ellos.

Es imposible saber con exactitud lo que piensan o desean las mascotas. No obstante, hay señales que evidencian su comodidad. En ese tenor, hay que vigilar cómo les ajusta la ropa y si no les causa molestia. Si el perro o gato comienza a arrancarla, lo mejor es quitársela para evitar estrés.

Ante este panorama, veterinarios recomiendan optar por cuidados básicos y efectivos durante el invierno. Entre ellos, mantener a las mascotas en espacios secos, protegidos del viento y la humedad, proporcionarles camas elevadas del suelo con cobijas limpias y garantizar una alimentación adecuada que fortalezca su sistema inmunológico.

También sugieren reducir la frecuencia de los baños en esta temporada, ya que la humedad en la piel puede favorecer infecciones, así como vigilar señales de alerta como temblores, apatía, estornudos persistentes o secreciones nasales, síntomas que ameritan atención veterinaria inmediata.

Finalmente, Mía Fressy subrayó que el verdadero cuidado comienza con la información y la prevención, recordando que tratar a los animales como humanos puede llevar a decisiones equivocadas.