Delcy Rodríguez, nueva líder venezolana, calificó como una “mancha” la relación bilateral tras la captura de Nicolás Maduro. Pese a la incursión que dejó cien víctimas fatales, la mandataria interina aceptó negociar la venta de crudo con el gobierno estadounidense.

Washington intensificó su presión mediante la incautación de buques petroleros en el Caribe y el Atlántico Norte. El gobierno de Donald Trump pretende controlar indefinidamente el comercio del crudo venezolano, dictando desde la Casa Blanca las futuras directrices económicas.

Mientras miles marchan en Caracas bajo la consigna “Nico aguanta”, PDVSA confirmó gestiones comerciales con EU. Buscan evitar una confrontación, intentando preservar la soberanía ante la hegemonía impuesta por Washington tras la caída del mandatario.