Hablaba con unos amigos sobre la voluntad, de cómo esta valiosa capacidad del ser humano, es clave para la toma de decisiones y para significar la libertad que poseemos para poder hacer lo que nos agrada, o rechazar lo que no nos es agradable. La voluntad es una magnífica herramienta para hacer cambios en nuestra forma de hacer o pensar.
Supongo que todos queremos tomar buenas decisiones, aquellas que nos den satisfacción y nos hagan sentir bien con nosotros mismos y con los demás, que nos invitan a privilegiar la armonía y la generación de un entorno seguro, para convivir en paz y desarrollar todo nuestro potencial humano en beneficio de nuestra sociedad; mas la voluntad puede no ser utilizada a plenitud, sobre todo, cuando nuestro estado anímico está afectado debido a algún desequilibrio emocional que no nos permite pensar y actuar en la forma correcta y el resultado de nuestros desaciertos siempre traerá consciencias negativas a nuestra vida y a la de los demás.
Siempre que seamos consientes de lo bueno y lo malo, podremos escoger lo mejor y ejercer a plenitud nuestra voluntad; quien persiste en hacer el mal para sí mismo o para los demás, seguramente perderá su libertad y sin duda necesitará de la atención de un especialista en salud mental para tratar de recuperar el control de ese maravilloso poder que Dios nos ha dado para poder distinguir lo que en realidad nos hace feliz, y nos conduce a vivir una vida plena.
Todas aquellas situaciones, que siendo o no difíciles de abordar por sí mismas, tienen una solución, algunas de éstas estarán a nuestro alcance, otras requerirán de la suprema intervención de quien todo lo puede y para quien no hay imposibles.

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