AMOR DESIGUAL

¿A dónde vas amor mío, con esa flor prendida en tu pelo? A caminar por ahí, me dijo, dándole vuelo al vestido, y yo me pregunté ¿será ese gesto para mí, o sólo me servirá de consuelo, para seguir con el anhelo de que seas mujer sólo para mí?

¿A dónde van mis anhelos, que han crecido tanto, con el tiempo que tengo por pensar sólo en ti?

¿A dónde quieres que vayan, si desde hace mucho, tú no sabes lo mucho que siento por ti?

Los sueños son fantasías, y yo quiero realidades, para poder abrazarte y sentir tus labios así, pegaditos a los míos, y que se puedan fundir en un largo y dulce beso, y aflore el amor a raudales.

Despierta pues, porque yo también me he preguntado qué es lo que nos ha pasado, que la vida de ser tan hermosa, ahora se nos va en discutir.

Dices que son sólo palabras, las que tomadas a mal, amargan todo en la vida, que para mí, como dardos mortales son, que causan profundas heridas, que me hace difícil consentir, que tu amor sea tan real y esté hecho para mí.

Medir la integridad de un hombre en todo lo que él vale, no debería exigir que se mantenga callado, cuando se le hace sentir tan desafortunado; sea pues el juicio más considerado, para dejar de sufrir, aunque se pague el pecado por estar enamorado.

Qué difícil resulta amar, cuando su valor se finca de una sola manera, sin tomar en consideración, que las personas no son iguales.

Amar, esa es la solución, pero amarse con la fórmula original, porque el que ama, a pesar de no coincidir, deberá velar primero por la armonía y la paz, para que se conserve siempre, nuestra unidad, como la más valiosa proeza.

 

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