La sombra
Difícil resulta el amar a quien se cree conocer,
aunque pasen los años en una aparente unidad,
el amor podría marchitarse en lugar de florecer,
por no negarse a sí mismo y enmascarar la verdad.
La lábil personalidad que prefiere el anochecer,
se aleja de la claridad prefiriendo la obscuridad,
olvidando que es mejor conciliar que vencer
porque el mal orgullo no deja ver la realidad.
Olvidemos las heridas del pasado, dejemos de temer,
el amor no es de abandono, ni rechazo, es honestidad,
la hostilidad y la manipulación nos llevan a perder
lo mucho que tenemos que agradecer por la felicidad.
Rompamos el silencio, recuperemos el amor y su poder,
que la propia sombra no opaque el amar por la eternidad;
si bien todos somos diferentes, todavía podemos aprender
a hacer de nuestras vidas un nicho de bien y prosperidad.
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