Llévalos siempre contigo
No los dejes atrás, llévalos contigo, no caducan, son infinitos,
nunca los olvides, por más que te sientas triste o muy herido,
llévalos siempre contigo: La fe y el amor, no te van a defraudar
pues son la vital energía para mantener a la realidad en su sitio.
No todo lo que tu cuerpo experimenta suele ser la pura verdad,
no dejes que tu mente te engañe y te mantenga confundido,
cuando la vida te parezca sólo un estado fallido y te haga dudar,
perpetuando así tu miedo para querer y amar con sinceridad.
Sigue siempre adelante, no mires atrás, deja a tu espíritu brillar,
para que su luz ilumine el espacio y tu tiempo, al poder disfrutar
tu bendecida estancia en este bello paraíso, que es tu único hogar,
sé un buen hermano, sé solidario y practica siempre la humildad.
El Señor te ha bendecido, para que ocupes en su reino un lugar,
no estés triste ni deprimido, recuerda que él te ha venido a salvar,
que el amor y la fe en la Palabra de su único hijo Jesucristo te guíe,
y que la bendición y la paz se queden siempre contigo. “Todá Abbá”.
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